Los Tamagotchi cumplen 30 años y, en plena era de la IA, siguen tan vigentes como en los 90

Los Tamagotchi cumplen 30 años con un nuevo auge: las ventas se multiplicaron por siete. La mascota virtual de Bandai Namco, lanzada en 1996, es ahora un accesorio de moda retro.

Por infotucuman · 17/01/2026 · min de lectura
Los Tamagotchi cumplen 30 años y, en plena era de la IA, siguen tan vigentes como en los 90

Las icónicas mascotas virtuales, lanzadas por Bandai Namco en 1996, celebran tres décadas de existencia con un sorprendente resurgimiento global. En los últimos cinco años las ventas se multiplicaron por siete, demostrando que su atractivo trasciende generaciones y se adapta a la nostalgia de los adultos y la curiosidad de los jóvenes.

Desde su aparición, el concepto central del Tamagotchi se ha mantenido inalterable. Los usuarios deben alimentar, limpiar y cuidar a un pequeño personaje digital dentro de un huevo electrónico para asegurar su crecimiento y evitar su muerte. Esta mecánica, que exige atención constante, sigue siendo el núcleo de su éxito, incluso en la era de la inteligencia artificial y los videojuegos hiperrealistas.

Un fenómeno que se reinventa como accesorio de moda

Lejos de quedar como una reliquia del pasado, los Tamagotchi han encontrado un nuevo nicho como objeto de moda retro. Son especialmente populares entre la Generación Z, atraída por la estética de principios de los años 2000. En el distrito de Harajuku, Tokio, es común verlos colgando de mochilas o carteras, un fenómeno similar al de las virales muñecas Labubu.

La distribución geográfica de las ventas refleja su peso cultural. Japón concentra casi la mitad del mercado total, mientras que las Américas representan un 33%. Solo un 2% de las ventas corresponde a otros países de Asia y el Pacífico, según los datos oficiales de la compañía japonesa.

Celebración y evolución tecnológica

Para conmemorar el aniversario número 30, Bandai Namco inauguró este miércoles una exposición especial en Tokio. Los visitantes ingresan a través de un gran huevo blanco y recorren instalaciones interactivas que repasan la historia completa del juguete. La muestra incluye espacios para fotos y salas donde se pueden probar modelos históricos.

La evolución técnica es notable: desde los primeros dispositivos con pantalla monocromática y botones básicos, hasta las versiones actuales. Los modelos modernos cuentan con pantallas a color, conectividad wifi y funciones sociales que permiten a los usuarios interactuar entre sí, añadiendo una capa comunitaria a la experiencia original.

Tres décadas y más de 100 millones de unidades vendidas en todo el mundo después, el pequeño huevo digital demuestra una resistencia inusual. Su permanencia sugiere que, en un mundo hiperconectado, la simple idea de cuidar y comprometerse con algo, aunque sea pixelado, conserva un poder único y perdurable.

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