Lo que pasó con la soja argentina: un ranking que duele y un futuro incierto

Argentina perdió el liderazgo mundial en capacidad de molienda de soja: cayó al tercer puesto detrás de Estados Unidos y Brasil. ¿Qué pasó con la industria que supo ser primera?

InfoTucumán · 20/07/2026 · 3 min de lectura
Lo que pasó con la soja argentina: un ranking que duele y un futuro incierto

Lo que pasó con la soja argentina: un ranking que duele y un futuro incierto

Argentina perdió el trono que supo ostentar durante quince años: ya no es el país con mayor capacidad de molienda de soja del mundo. Un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), firmado por Matías Contardi, Bruno Ferrari, Emilce Terré y Julio Calzada, reveló que el país cayó al tercer puesto entre los principales exportadores, superado por Estados Unidos y Brasil.

¿Cómo se gestó esta caída?

La expansión del cultivo de soja en Argentina arrancó a fines de los '70, pero fue recién entre los '90 y los 2000 cuando el Gran Rosario se convirtió en el motor del procesamiento. La Ley 24.093 de 1992 desreguló la actividad portuaria, y en 1995 comenzó la concesión de la Hidrovía Paraguay-Paraná, garantizando un calado mínimo de 32 pies. Esto permitió que, hacia 2011, Argentina liderara el ranking mundial de capacidad instalada de molienda de soja.

Sin embargo, durante esos quince años de liderazgo, la industria local operó en promedio al 60% de su capacidad. ¿La razón? Una oferta doméstica insuficiente, agravada por una carga impositiva creciente desde principios de los 2000 que desincentivó la producción. En 2020 se alcanzó un techo teórico de poco más de 68 millones de toneladas (Mt) potenciales de procesamiento anual, y desde entonces la expansión se detuvo e incluso se redujo.

El empuje de Estados Unidos y Brasil

Mientras Argentina se estancaba, sus competidores avanzaban. En la última década, la industria de soja en Estados Unidos creció al 4% anual y en Brasil al 1,9%, impulsadas por una oferta local abundante y políticas claras hacia los biocombustibles. Así, desde 2024 Argentina pasó al segundo puesto al ser superada por Estados Unidos, y en 2025 cayó al tercero al ser superada por Brasil.

El cambio de paradigma global es clave: si hasta mediados de la década de 2010 la demanda de soja estaba traccionada por la alimentación animal (con China a la cabeza), hoy los biocombustibles lideran el crecimiento. En Estados Unidos, la mitad de la molienda que abastece al mercado interno se destina a biodiésel; en Brasil, casi dos tercios. El aceite de soja ganó participación como insumo industrial, alcanzando un 30% del total mundial, con Brasil y EE.UU. representando el 80% de ese consumo.

Argentina, al margen del crecimiento global

En la última década, el crush global de soja aumentó 95 millones de toneladas. El 43% de ese incremento correspondió a Brasil y Estados Unidos; sumando a China, el 72%. Argentina, en cambio, no solo no creció sino que contrajo marginalmente su molienda. Mientras tanto, el resto del mundo explicó el 28% restante, abastecido por las exportaciones de poroto de soja de Brasil y EE.UU., que hoy representan el 90% de las importaciones globales.

¿Hay luz al final del túnel?

Las proyecciones de la BCR para 2030 muestran dos escenarios. En el base, manteniendo las condiciones actuales, el crush de soja argentino subiría levemente a 46,5 Mt. En cambio, si se eliminan los derechos de exportación, podría alcanzar 54 Mt, un 23% más que hoy. Además, se anunciaron inversiones privadas por unos US$ 1000 millones para expandir la capacidad de molienda en Buenos Aires y Santa Fe, que sumarían 22.000 toneladas diarias (7,2 Mt anuales).

El futuro dependerá de las definiciones en la política de biocombustibles y de si los incentivos logran traducirse en hechos concretos. Por ahora, Argentina mira desde el tercer escalón cómo sus competidores aceleran.

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