Lo golpearon y amenazaron de muerte en su casa: es el padre del joven asesinado a puñaladas en Santa Fe
Dos hombres atacaron al padre de Benjamín Scerra en su casa de Granadero Baigorria. ¿Qué mensaje le dejaron antes de irse? Los detalles de una escalada de violencia que no se detiene.
El papá de Benjamín Scerra, el joven de 19 años asesinado a puñaladas en Santa Fe, fue atacado este domingo en su vivienda de Granadero Baigorria. Dos hombres lo golpearon en la cabeza con un arma de fuego y le advirtieron que lo iban a matar “en nombre de los Hereñú”, la familia imputada por el crimen.
Félix Scerra estaba en su casa cuando llegaron los agresores en un auto. Sin mediar palabra, lo atacaron con la culata de un arma, provocándole un corte en la cabeza. Fue trasladado al Hospital Eva Perón, donde le realizaron una tomografía y confirmaron que estaba fuera de peligro.
El propio Félix relató que no es la primera vez que recibe intimidaciones. El jueves pasado, el entorno de la familia Scerra ya había sido amenazado, en una escalada de violencia que no da tregua desde el crimen de Benjamín.
¿Quiénes son los detenidos por el homicidio?
Benjamín Scerra fue asesinado de 20 puñaladas el pasado 9 de mayo en Capitán Bermúdez, en el límite con Baigorria. Por el brutal homicidio, la Justicia imputó y dejó presos a Alexis “Corto” Hereñú, sus hermanos Darío y Fabiana, y su primo Luciano.
Según la reconstrucción judicial, Alexis invitó a Benjamín a una casa donde se encontraba parte de su familia. Allí se produjo una discusión que continuó minutos después en la calle. La fiscalía sostuvo que Alexis y Darío empezaron a golpear a Benjamín mientras él reclamaba la devolución de su celular.
La secuencia escaló cuando Alexis ingresó nuevamente a la casa y salió con un arma blanca. Junto a sus hermanos, acorraló al joven, que cayó al piso. En medio del ataque, le habrían robado las zapatillas. Vecinos intentaron ayudar, pero los agresores se dispersaron momentáneamente. Benjamín intentó escapar hacia una zona de monte y fue perseguido.
Allí ocurrió el ataque fatal. La fiscalía indicó que recibió más de 20 puñaladas en el cuello, la espalda y el torso. La autopsia determinó que murió por un “shock hipovolémico”. Después del crimen, los acusados habrían ocultado el cuerpo en un pozo para garantizar la impunidad y robar sus pertenencias: el celular, las zapatillas y un camperón.
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