Lluvias y roedores: el doble desafío que pone a prueba a las escuelas tucumanas
Las intensas lluvias no solo anegan caminos, también obligan a un replanteo total de cómo dar clases en Tucumán. ¿Virtualidad, mudanza de alumnos o ambas? Mientras tanto, en una escuela céntrica, otro problema corre por los pasillos.
El temporal no da tregua y las aulas sienten el impacto. La ministra de Educación, Susana Montaldo, confirmó que el Gobierno analiza medidas extremas, como mudar alumnos a otros edificios o recurrir a la virtualidad, para no perder días de clase. La situación es crítica en zonas con caminos anegados.
“Estamos viendo incluso algunas escuelas que van a otra escuela cercana donde se puede ingresar, y también estamos evaluando implementar clases virtuales hasta tanto se resuelva este problema”, señaló la funcionaria. El objetivo claro es garantizar la continuidad pedagógica pese a las adversidades climáticas.
Montaldo fue contundente al describir la gravedad de la situación. “Hace mucho tiempo que no se vivía un verano así. Los caminos se anegan y algunas escuelas incluso han estado albergando vecinos en medio de esta situación”, afirmó. Esto revela el doble rol que han tenido que asumir varios establecimientos educativos en las localidades más afectadas.
¿Se puede arreglar un camino que no para de anegarse?
El trabajo para recuperar la normalidad es constante, pero se topa con un obstáculo recurrente: la lluvia. La ministra detalló la coordinación con el Ministerio de Obras Públicas, el Ministerio del Interior, intendentes y delegados comunales para reparar los accesos.
Sin embargo, el pronóstico complica todo. “Están pasando máquinas para poner a punto los caminos, pero cada rato vuelve a llover y volvemos a quedar en el mismo punto”, explicó Montaldo. Esta frase grafica la frustración de una tarea que parece sisífica mientras el temporal persista.
La polémica que surgió en el corazón de la capital
Mientras se lidia con el agua, otro problema emerge en pleno centro de San Miguel de Tucumán. La ministra se refirió a los reportes sobre la presencia de roedores en la escuela Normal, un emblemático establecimiento de la ciudad.
Frente a las versiones, Montaldo salió a aclarar los procedimientos en marcha. Aseguró que la cooperadora escolar tiene contratada una empresa que realiza desinfección en el edificio cada quince días. “Tiene contratada una empresa que realiza ese trabajo dos veces al mes”, afirmó.
¿El origen del problema está en la calle?
La titular de la cartera educativa vinculó la aparición de roedores con un problema externo al colegio: la gestión de residuos en la peatonal céntrica. “Eso está en pleno centro, donde los comercios ponen sus residuos en la peatonal y muchas veces, hasta que pasan a recogerlos, andan roedores por la zona”, sostuvo.
Esta declaración traslada parte de la responsabilidad a la dinámica urbana del microcentro, sugiriendo que la solución debe ser integral y no solo limitada al perímetro escolar.
Paralelamente, se están realizando evaluaciones técnicas en el edificio. Personal de infraestructura escolar ya inspeccionó sectores donde podrían existir filtraciones. No obstante, las inspecciones más exhaustivas, como la revisión de techos, deberán esperar a que mejore el clima por el riesgo que implica para los técnicos trabajar con lluvia.
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