Le disparó cuatro veces, la creyó muerta y se suicidó: la escalofriante escena que encontró la hija

¿Qué llevó a un hombre a dispararle cuatro veces a su pareja y luego quitarse la vida? La hija de la víctima fue quien descubrió la escena.

Por infotucuman · 07/07/2026 · min de lectura
Le disparó cuatro veces, la creyó muerta y se suicidó: la escalofriante escena que encontró la hija

Una llamada desesperada al teléfono desató una pesadilla en San Antonio Norte. Valeria Villalba (46) agonizaba con cuatro balazos mientras su pareja yacía sin vida junto a ella. El horror se desató cuando la hija de la víctima forzó la ventana de la habitación.

El lunes a la madrugada, Ubaldo Iñíguez (55) atacó a balazos a Valeria en la vivienda que compartían sobre la Ruta Provincial 211, a 21 kilómetros de la capital santiagueña. Según los investigadores, el hombre creyó que la había matado y se disparó en la cabeza.

¿Qué pasó esa noche?

Todo comenzó con una fuerte discusión. Valeria llamó a su hija Ana pidiendo auxilio. La joven despertó a su pareja y ambos caminaron cinco minutos hasta la casa, pero encontraron todo cerrado. Nadie respondió a los golpes.

Ante el temor, forzaron una ventana que daba al dormitorio matrimonial. La escena era dantesca: Iñíguez sobre la cama con un disparo en la cabeza, un revólver sobre el pecho y parte del cuerpo colgando. A pocos metros, Valeria yacía ensangrentada.

Ana pidió ayuda a la Policía. Cuando llegó la ambulancia, los médicos constataron que el hombre ya había fallecido. La mujer, pese a los cuatro impactos, aún respiraba.

Las heridas y el milagro de sobrevivir

Valeria fue trasladada de urgencia al Hospital Regional. Los estudios revelaron que recibió dos balazos en la cara, uno en el tórax y otro en la espalda. Fue sometida a una cirugía y continúa internada en estado crítico, luchando por su vida.

El hijo menor de Valeria, de 12 años, no estaba en la casa. Según familiares de Iñíguez, el chico había ido a dormir a la casa de su hermana, ubicada en el mismo barrio.

La investigación en marcha

El Departamento de Homicidios secuestró los celulares de ambos para pericias. El cuerpo de Iñíguez fue trasladado para la autopsia. Los investigadores buscan determinar el móvil del ataque.

Ubaldo Iñíguez había trabajado como mozo en una confitería de la calle Avellaneda, frente a la plaza Libertad. Tras el cierre, trabajó de albañil y eventualmente en gastronomía. Allí conoció a Valeria, cocinera de eventos sociales. Hace cinco años decidieron convivir en una casa construida sobre un terreno del padre de Iñíguez.

El hombre tenía dos hijos mayores; Valeria, siete. Cuando comenzaron a convivir, ella se mudó con su hijo menor —entonces de siete años— y su hija Ana, de 25, también se instaló en el mismo predio con su pareja.

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