Las pruebas que incriminan al exmilitar por el femicidio de Érika en Tucumán
Hallazgos clave en Yerba Buena: cinta negra, sogas y un arsenal vinculan al exmilitar Felipe Sosa con el femicidio de Érika Álvarez en Tucumán. Extrajo 8 millones de pesos antes de huir.
La investigación del brutal femicidio de Érika Álvarez en Manantial Sur avanza con pruebas concretas halladas en Yerba Buena. Un allanamiento en la casa del principal sospechoso, el exmilitar Felipe Sosa, reveló elementos que coinciden con los usados para deshacerse del cuerpo de la joven de 25 años. La cinta adhesiva negra, sogas y un arsenal personal complican la situación del detenido, quien habría extraído 8 millones de pesos antes de huir a Buenos Aires.
El Equipo Científico de Investigaciones Fiscales (ECIF) encontró en la vivienda alquilada por Sosa en la calle Santo Domingo al 1100 de Yerba Buena seis trozos de cinta adhesiva negra pegados en una barra de dominadas y una mancuerna. Este material presenta, según el acta oficial, “características similares a la hallada en las bolsas plásticas que cubrían el cuerpo de la víctima”.
El rastro de las sogas y el equipamiento táctico
Junto a la cinta, los peritos secuestraron una “soga elástica de color negro de 2,60 metros de longitud” enrollada en un cable puente. También levantaron un “elemento filamentoso oscuro” a los pies de la cama en la habitación principal. El cuerpo de Érika, hallado el jueves 8 de enero, tenía aproximadamente cuatro vueltas de soga al cuello.
El allanamiento también expuso el perfil de Sosa, dueño de la empresa “Seguridad Objetiva”. Se incautó un chaleco balístico modelo antitumulto del año 2016, una pistolera de polímero marca “MDEFENSE” fabricada en Israel y 125 cartuchos calibre 12 marca Orbea dentro de una cartuchera camuflada.
La huida millonaria y la cronología del crimen
Una prueba clave contra la coartada del imputado es un ticket de extracción del Banco Francés por 8 millones de pesos, realizado el 8 de enero a las 11:21 de la mañana. Ese mismo día, la familia de Érika descubrió su desaparición. Con ese efectivo, Sosa habría huido hacia Pilar, provincia de Buenos Aires, en una moto KTM de alta gama.
La última señal de vida de la víctima fue un mensaje a su sobrina a las 3 de la mañana del miércoles 7 de enero. Su cuerpo sin vida fue encontrado desnudo, envuelto en bolsas de consorcio y atado, a unas veinte cuadras de su casa en la capital tucumana.
La investigación, inicialmente a cargo de la fiscal María del Carmen Reuter y ahora del fiscal Carlos Picón, determinó que la relación entre víctima y victimario existía desde antes. La hermana de Érika, Mayra, rastreó la ubicación del celular de la joven hasta Yerba Buena, cerca de las propiedades que alquilaba Sosa.
Actualmente, Felipe Sosa se encuentra alojado en el penal de Benjamín Paz, tras un traslado de alto riesgo ejecutado por el Grupo CERO. Las pruebas recolectadas en Yerba Buena, sumadas a la fuga y su perfil, fortalecen la acusación en su contra por el femicidio que conmociona a la provincia.
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