La última jugada de una textil tucumana: concurso preventivo para evitar el cierre definitivo
Una textil con 70 años de historia da un paso drástico para no desaparecer. ¿Cómo impacta esta decisión en los 190 trabajadores de su planta tucumana y qué revela sobre el colapso de toda una industria? Los detalles de una crisis que no da tregua.
La emblemática firma Hilado SA, con 70 años en el mercado, inició un concurso preventivo de acreedores en un intento desesperado por reordenar sus deudas y sobrevivir. La medida ya paralizó su planta en Los Gutiérrez, Tucumán, dejando a 190 operarios en una situación crítica y refleja la profunda recesión que golpea a toda la industria textil nacional.
La empresa, integrante del grupo TN & Platex, confirmó la decisión tras un 2025 devastador. La combinación de una parálisis del consumo interno y una apertura comercial sin freno creó un cóctel letal para su rentabilidad.
¿Qué factores llevaron al borde del abismo?
La irrupción masiva de indumentaria importada, que alcanzó los US$ 1.506 millones el año pasado, fue un golpe contundente. A esto se sumó la desregulación de las ventas digitales desde el exterior y el auge del comercio de ropa usada.
El escenario se completó con costos financieros que, durante gran parte del año pasado, corrieron muy por encima de la inflación, pulverizando cualquier posibilidad de financiamiento operativo para la compañía.
Desde la firma admitieron que, pese a intentos previos de reestructuración con inversiones tecnológicas y recortes, el desplome de la actividad obligó a judicializar su situación. Fuentes de Hilado SA calificaron la medida como “no deseada” pero indispensable.
El impacto concreto en Tucumán
El epicentro de esta crisis ya tiene dirección: la planta de Los Gutiérrez. Allí, la actividad cesó por tiempo indefinido, afectando directamente a 190 trabajadores. En la actualidad, solo unos 30 empleados permanecen en el predio realizando tareas de logística y administración.
La compañía asegura estar en tratativas con otras firmas de la provincia para intentar reubicar a parte del personal suspendido. El objetivo declarado es “proteger los puestos de trabajo que aún se mantienen en pie”.
“El objetivo es ordenar los pasivos y facilitar la venta de activos no estratégicos”, señalaron desde la empresa. Y reafirmaron: “La empresa reafirma su compromiso con trabajadores, proveedores y clientes y con la industria textil, tal como lo viene haciendo hace 70 años”.
Un sector textil en terapia intensiva
La crisis de Hilado SA no es un caso aislado, sino el síntoma más reciente de una industria en estado crítico. Según datos del INDEC y de la Fundación Pro Tejer, el sector textil cerró un 2025 operando con apenas el 32,5% de su capacidad instalada.
Esto significa que casi siete de cada diez máquinas en el país están apagadas, un nivel de inactividad que los empresarios comparan con los peores meses de la pandemia de 2020.
Las cifras son contundentes: entre finales de 2023 y el cierre de 2025, el sector textil y de calzado perdió más de 16.000 puestos de trabajo formales. Solo en el último año, la actividad se desplomó un 24% interanual, una caída que triplica el promedio de la industria manufacturera general.
Otras firmas que ya cayeron
El caso de Hilado SA se suma a una lista trágica. Apenas iniciado el 2026, la centenaria firma Emilio Alal confirmó el cierre definitivo de sus plantas en Corrientes y Chaco, dejando a 260 trabajadores en la calle.
En Mar del Plata, la emblemática Textilana mantiene suspendidos a 175 operarios debido al sobrestock y la falta de ventas. Otras empresas como Luxo y Vulcalar también han cesado operaciones en los últimos meses.
Este panorama evidencia que la crisis ya no solo afecta a talleres pequeños, sino que está devorando a los grandes holdings que históricamente lideraron el mercado nacional. Con una rentabilidad inexistente y costos asfixiantes, el concurso de Hilado SA suena como una alarma máxima para un sector que emplea a más de 100.000 personas de manera directa en todo el país.
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