La súplica que desarmó un barrio: la madre que logró que su hijo acusado de balacera se entregue en Córdoba

Una madre con pasado en la cárcel se puso el chaleco antibalas para suplicarle a su hijo atrincherado que no “se hiciera matar”. El dramático momento en que el acusado de una balacera que paralizó a una joven decidió entregarse. Entrá y conocé todos los detalles de esta historia que conmueve a Córdoba.

Por infotucuman · 13/02/2026 · min de lectura
La súplica que desarmó un barrio: la madre que logró que su hijo acusado de balacera se entregue en Córdoba

Un hombre acusado de proveer las armas para una violenta balacera que dejó a una joven de 22 años parapléjica se entregó a la policía de Córdoba tras los desgarradores ruegos de su madre, quien lo instó a no “hacerse matar”. El sospechoso, de nombre Juan Juárez, estaba atrincherado y armado en una vivienda del barrio Pueyrredón.

El origen de una tragedia irreversible

Todo se remonta a la madrugada del pasado 31 de enero en el barrio Yapeyú, al este de la ciudad de Córdoba. Según la investigación, el violento episodio comenzó con una discusión por el pago de un celular entre la hermana menor de Luna López y su expareja, uno de los implicados.

Ante la negativa de pagar, el adolescente se llevó por la fuerza a la mascota de la familia, una perra Bulldog Francés. Este hecho desencadenó una serie de eventos que culminaron en un tiroteo frente a la casa de la víctima, ubicada en Pasaje Sanavirones al 2.800.

La bala que cambió una vida para siempre

En medio del conflicto, se dispararon más de 20 tiros contra la vivienda. Una de las balas atravesó la puerta e impactó a Luna López en la espalda, dándole en la vértebra número 10. La joven sufrió daños medulares permanentes e irreversibles que la dejaron en silla de ruedas.

Tres adolescentes, dos de 16 y uno de 17 años, con más de 30 hechos delictivos en su historial reciente, fueron detenidos poco después del ataque. La investigación judicial, a cargo de la fiscal Silvana Fernández del Distrito 3 turno 3, continuaba para determinar todas las responsabilidades.

El cerco policial y el ruego materno

Este jueves, el Equipo de Tácticas Especiales Recomendable (ETER) y el Comando de Acción Preventiva (CAP) de la Policía cordobesa cercaron una casa en el barrio Pueyrredón. Allí se encontraba Juan Juárez, alias “Negro Juan”, un hombre mayor de edad con serios antecedentes penales, a quien señalaban como el presunto proveedor de las armas usadas en el ataque.

Paradójicamente, la pista para ubicarlo llegó por otra denuncia. El comisario mayor Ariel Maldonado explicó que recibieron un aviso sobre personas armadas en una moto, lo que los llevó hasta el domicilio donde una joven de 16 años manifestó haber sido llevada allí bajo amenazas por un hombre conocido como “Negro Juan”.

“No te hagas matar, Juan”: el audio del desenlace

Con el sujeto atrincherado y armado en el interior, la escena tomó un giro dramático con la llegada de su madre. Enfundada en un chaleco antibalas y ubicada tras el personal táctico, la mujer dirigió una súplica desgarradora a su hijo durante varios minutos.

“¡Hombre fuerte! Por eso te puse Juan José, nombre de la Biblia. ¡Vamos, Juancito, hijo mío! ¡Entregate! Si ya está, mi amor. Hacelo por mí. Actuá como hombre”, le rogó, haciendo referencia a que él había “aguantado” antes en el barrio Yapeyú.

La madre, quien reveló haber estado “veinte años en la cárcel”, le garantizó: “No voy a permitir que te hagan nada”. Sus palabras finales, “No te hagas matar Juan, por favor te pido. Levantá las manos”, lograron el objetivo. Minutos después, Juan Juárez salió del pasillo con las manos en alto y fue detenido por los agentes.

Las secuelas más allá de lo físico

Durante el procedimiento, las fuerzas policiales secuestraron un arma de fuego. Mientras la causa judicial avanza, Luna López, la víctima de la balacera, ha tomado una decisión crucial para su futuro.

La joven explicó que decidió irse del barrio Yapeyú por paz mental, especialmente por el bienestar de su hijo. “No sabemos cuándo van a salir los atacantes porque son menores. Pueden hacerlo en meses o en un año. No quiero que mi hijo se críe ahí”, afirmó, marcando cómo la violencia alteró para siempre su vida y su sentido de pertenencia.

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