La provincia bajo el agua: el temporal que dejó un rastro de caos y aislamiento en el interior

Pueblos convertidos en islas, rescates con helicópteros y una furia del clima que superó todos los pronósticos. Así vive Tucumán una de sus peores crisis hídricas, con un interior sumergido y reclamos que apuntan más allá de la lluvia. ¿Lograrán las ayudas llegar a tiempo a los lugares más aislados?

Por infotucuman · 10/03/2026 · min de lectura
La provincia bajo el agua: el temporal que dejó un rastro de caos y aislamiento en el interior

Un temporal de lluvias persistentes y extraordinarias sumergió a gran parte del interior tucumano en una emergencia hídrica sin precedentes recientes. Con caminos convertidos en ríos, pueblos aislados y cientos de familias evacuadas, los departamentos del sur y este provincial enfrentan una situación crítica que obligó a la suspensión de clases y a masivos operativos de rescate.

El gobernador Osvaldo Jaldo admitió la gravedad del escenario, calificándolo como “complicado”. La crisis se desató con intensidad el domingo por la noche, cuando en apenas unas horas cayeron cerca de 170 milímetros de agua en algunos sectores. Este volumen extraordinario saturó completamente los suelos, generando anegamientos severos, inundaciones y la rotura total de numerosas trazas viales.

¿Dónde se concentra la emergencia?

Los departamentos de Leales, Graneros, La Cocha, Simoca, Juan Bautista Alberdi y Río Chico son los más golpeados. En Leales, localidades como Santa Rosa, Villa Fiad, Los Gómez y Quilmes quedaron prácticamente rodeadas de agua. Imágenes difundidas por los vecinos muestran calles y campos completamente cubiertos, con familias intentando salvar sus pertenencias ante una crecida que, según relatan, avanzó en cuestión de minutos.

En Alto de Pereyra, una inundación devastadora obligó a evacuar a familias enteras desde la madrugada, dejando a niños refugiados a la vera de la ruta. Allí, el drama humanitario se mezcla con el reclamo vecinal por la falta de obras de contención ante un problema recurrente.

Romera Pozo es otro punto crítico, con calles anegadas que hicieron imposible la vida cotidiana. Los habitantes responsabilizan a la falta de mantenimiento y obras hidráulicas por el colapso que, aseguran, se repite cada vez que llega una tormenta fuerte.

Rutas cortadas y pueblos incomunicados

La conectividad terrestre es uno de los grandes problemas. La Ruta Provincial 334, que une La Cocha con Taco Ralo, quedó comprometida a la altura de El Palancho. Peor aún es la situación en parajes como La Esperanza, El Mistol y Puesto de los Pérez, ubicados a la vera de esa traza, que quedaron prácticamente incomunicados, sin luz, agua y con enormes dificultades para recibir alimentos y medicamentos.

El propio gobierno provincial debió intervenir sobre la recientemente inaugurada Ruta Provincial 323 para permitir el escurrimiento del agua y aliviar la presión en una comunidad afectada, una medida que da cuenta de la magnitud del desborde.

En el sur, la situación no es mejor. En La Madrid, vecinos de la zona de El Rodeo denunciaron que al menos 17 familias quedaron completamente afectadas, sin agua potable ni energía eléctrica, y aisladas por el avance del agua.

Rescates extremos y suspensión de clases

Frente al desastre, el Gobierno desplegó un operativo conjunto con Defensa Civil, Policía Lacustre, Bomberos, Siprosa y Desarrollo Social. Las tareas de rescate han sido extremas, combinando el uso de camionetas, tractores, embarcaciones, canoas e incluso helicópteros para llegar a los sectores más aislados.

Uno de los casos más urgentes fue el traslado de un paciente que necesitaba diálisis, rescatado en medio de caminos intransitables. También se evacuó a una madre con su bebé y a otras personas que requerían atención médica inmediata. La Policía Lacustre confirmó la evacuación de al menos diez familias hacia la escuela de Santa Rosa de Leales, convertida en centro de asistencia.

El impacto en la educación fue directo. El Ministerio de Educación suspendió las clases desde este martes 10 y hasta el viernes 13 de marzo en seis departamentos: Juan Bautista Alberdi, La Cocha, Graneros, Leales, Simoca y Río Chico. La medida, preventiva, busca resguardar la integridad de la comunidad educativa ante la imposibilidad de acceder a muchos establecamientos, algunos de los cuales, como la Escuela Agrotécnica Soldado Cajal en Las Cejas (Cruz Alta), aparecieron totalmente inundados.

Reclamos vecinales y un fenómeno extraordinario

Mientras las aguas no bajan, crecen los reclamos en las redes sociales. Muchos vecinos sostienen que la crisis no se debe únicamente al clima, sino a la falta de obras hídricas, al escaso mantenimiento de canales y a la ausencia de políticas preventivas en zonas donde las inundaciones son recurrentes.

El gobierno provincial, en cambio, insiste en la magnitud “extraordinaria” del fenómeno, vinculándolo a un escenario regional que también afecta a Salta, Jujuy, Córdoba y Santa Fe. Jaldo aportó un dato contundente: Tucumán ya acumula más de 700 milímetros de lluvia en lo que va del año, acercándose peligrosamente a la mitad del promedio anual histórico, que ronda los 1.400 milímetros.

Con un pronóstico aún inestable, la postal que deja el temporal en el interior tucumano es alarmante: pueblos bajo el agua, rutas interrumpidas, parajes aislados y una emergencia que está lejos de terminar, exponiendo una vez más la vulnerabilidad de muchas comunidades frente a eventos climáticos extremos.

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