La Plata: Escándalo en el Senado bonaerense por secta macabra que dejó un daño psicológico irreversible

¿Creían que su poder dentro del Senado los protegería para siempre? La Justicia de La Plata acaba de dar un golpe magistral que cambia las reglas del juego. Descubrí los escalofriantes detalles de la secta, sus rituales y la personalidad múltiple de su líder. Entrá y conocé la verdad que estaban ocultando.

Por infotucuman · 05/02/2026 · min de lectura
La Plata: Escándalo en el Senado bonaerense por secta macabra que dejó un daño psicológico irreversible

El silencio se rompió dentro de los pasillos de la Legislatura provincial. Lo que parecía una pareja de empleados comunes escondía un secreto aterrador.

Una estructura piramidal de abuso, manipulación y creencias distorsionadas que operaba a plena luz del día, incluso dentro de las oficinas públicas.

Ahora, la Justicia dio un paso crucial que podría cambiar todo el curso de la investigación.

¿Qué agravó la acusación contra los detenidos?

El juez Juan Pablo Masi no solo convalidó la prisión preventiva para Nicolás Rodríguez y Daniela Silva Muñóz.

Fue más allá: agravó la calificación penal al considerar que causaron un “grave daño a la salud mental” de sus víctimas.

La fiscal Betina Lacki había procesado a la pareja por al menos cuatro hechos ocurridos entre 2015 y 2019.

Los abogados de las denunciantes, Ignacio Fernández Camillo y Andrés Noetzly, lograron que se ordene una pericia psicológica.

Esta medida podría ser clave para demostrar el deterioro causado. La defensa, a cargo de Gastón Nicocia, tiene tiempo hasta el martes 10 de febrero al mediodía para apelar.

¿Cómo operaba “La orden de la luz”?

Rodríguez se presentaba como el “Dios Kiei”, un semidiós reencarnado con poderes mundiales al que las víctimas debían “servir”.

Su novia, Daniela Silva Muñóz, actuaba como “Sensei” o maestra espiritual, facilitando los encuentros y persuadiendo a las mujeres.

Argumentaban que no se podía romper la “trieja”, su relación de tres. Captaban a sus víctimas en espacios de militancia política kirchnerista, en la universidad y en eventos de mujeres.

Muñóz, siendo referente de Género en su agrupación, usaba esa posición para llevar a las chicas a su domicilio o a las oficinas del Senado.

Allí las encerraba con Rodríguez para que abusara de ellas, según la acusación fiscal.

Skrull, el Misterioso y Kiei: ¿Quiénes eran realmente?

Las víctimas describieron las tres “esencias” o personalidades que Rodríguez manifestaba. “Skrull era el más violento, como una especie de mono”, relató una denunciante.

“Me golpeaba fuerte, abusaba de mí y dos veces me levantó del cuello contra la pared”. “El Misterioso” era el que aconsejaba y ordenaba garantizar la satisfacción del “Dios”.

Y “Kiei” era la esencia que usaba amenazas mortales. “Me decía que iba a matar a mis hermanos si no hacía lo que me decía”, recordó otra mujer.

Contó que lo encontraba en su casa, “pintado con la cara de negro, vestido de negro y con una catana o navajas”. Una vez le dejó una navaja en la almohada.

Existían sesiones de “reentrenamiento” donde se obligaba a apagar llamas con las manos, vinculando el dolor físico con la desobediencia espiritual.

¿Qué complica aún más a los acusados?

Uno de los fundamentos para la prisión preventiva fue el presunto entorpecimiento de la investigación. Los imputados habrían dado un patrón falso para bloquear el acceso a sus teléfonos.

Sin embargo, se pudo realizar la apertura con el sistema UFED. El análisis de ese contenido digital está pendiente y podría revelar pruebas cruciales.

La secta usaba tácticas psicológicas brutales para mantener el control. Enviaban cientos de mails a la madrugada hablando de fuerzas malignas y ordenando acciones absurdas.

“Recuerdo una vez que estaba atada de pies y manos en una combi. Al otro día tenía moretones”, reveló una víctima. Les decían que si abandonaban la orden en secreto, serían asesinadas ellas o sus familias.

La dependencia económica y laboral, aprovechando sus cargos públicos, era otra herramienta clave de manipulación. Un caso que sigue abierto y que promete más revelaciones.

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