La planta argentina que desde Garín abastece al mundo y protege la ganadería tucumana

Biogénesis Bagó, desde su planta en Garín, produce 200 millones de dosis de vacuna antiaftosa al año, siendo reserva estratégica para EE.UU. y Canadá. Su expansión global protege la ganadería argentina de brotes que causan pérdidas millonarias.

Por infotucuman · 20/12/2025 · min de lectura
La planta argentina que desde Garín abastece al mundo y protege la ganadería tucumana

Una llamada urgente desde Sudáfrica moviliza a la empresa argentina líder en vacunas antiaftosa, cuya producción en el país es clave para mantener el estatus sanitario que protege a los productores tucumanos. Biogénesis Bagó, con su planta en Garín, produce 200 millones de dosis anuales, convirtiéndose en un pilar global contra una enfermedad que genera pérdidas multimillonarias.

Rodolfo Bellinzoni, director de operaciones de la compañía, recibió el pedido de ayuda hace diez días. En menos de 48 horas ya se reunía con autoridades en Botswana para atender el brote. La fiebre aftosa afecta al ganado vacuno, ovino, porcino y caprino, y es altamente contagiosa.

La instalación ubicada en el kilómetro 38,5 de la Panamericana es la más moderna del planeta para la elaboración de esta vacuna. Allí se fabrican dosis para combatir los siete diferentes tipos de virus de la aftosa. De la producción total, 80 millones de dosis se consumen en Argentina.

Una multinacional con raíces argentinas

El 70% de los casi 250 millones de dólares que factura la empresa anualmente proviene de su expansión internacional. La firma cuenta con ocho plantas, 13 filiales y presencia en 67 mercados donde lidera, empleando a 1.350 personas de 20 nacionalidades distintas.

En Argentina, la compañía –propiedad a partes iguales de las familias Sigman-Gold y Bagó– enfrentó una polémica por el precio de la dosis. La situación escaló cuando algunas voces sugirieron dejar de vacunar. La intervención del gobierno, liderada por Federico Sturzenegger, logró una baja en el precio.

Este ajuste, sumado al aumento del valor del kilo vivo de la hacienda, terminó por acomodar el debate, al menos temporalmente. La amenaza constante de pestes en todos los continentes reforzó la necesidad de la vacunación.

Brotes globales y demanda en alza

La aparición de aftosa en países como Alemania, Hungría y Eslovaquia, sumada a otras enfermedades como la fiebre hemorrágica y la influenza aviar, ha silenciado los argumentos de los movimientos antivacunas. El objetivo claro es evitar repetir la historia de 2001, cuando un brote mantuvo al país fuera del mercado mundial durante 14 años.

La convocatoria de Sudáfrica no es un caso aislado. Brasil acaba de designar a Biogénesis Bagó como proveedor para su banco de antígenos y vacunas. Bangladesh, por su parte, les adquirió 14 millones de dosis.

La empresa, fundada en 1955, inició su transformación en multinacional hace más de una década. El año pasado compró Mundo Animal en Brasil, líder en productos para animales domésticos, que posee una planta en Pindamonhangaba, estado de San Pablo, y un centro de investigación en Curitiba.

Expansión estratégica en tres continentes

Dentro de un año inaugurarán una fábrica en Arabia Saudita, específicamente en Dammam, con una inversión de 40 millones de dólares financiada por el Saudi International Development Fund. Esta planta abastecerá a todo Medio Oriente, e Israel compra sus productos tanto para su mercado como para los territorios palestinos.

En Corea del Sur operan con un socio local en una planta en Osong, que estará plenamente productiva en 2027 y se focalizará en vacunas para cerdos. Desde 2024, además, producen a pleno en Shanghái, China, en una joint venture que se enfoca en aftosa y productos para la reproducción animal.

El respaldo de las grandes potencias

Al competir en las grandes ligas, su principal rival es el coloso alemán Boehringer Ingelheim, seguido por otros de menor tamaño como los brasileños Valeé y Ouro Fino. Sin embargo, Biogénesis Bagó cuenta con una credencial única.

Tras rigurosos procesos, su planta de Garín se ha convertido en la reserva estratégica –a través de un banco de vacunas– para Estados Unidos, Canadá y Corea del Sur, lista para actuar si aparecen brotes en esos países.

Desde 2019, la empresa está dirigida por el veterinario e investigador Esteban Turic, quien con 20 años en la firma lideró una inversión de 150 millones de dólares. Esta estrategia incluye una diversificación hacia otros medicamentos, como la vacuna antirrábica, de la que ya son uno de los principales proveedores globales con 40 millones de dosis anuales.

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