La operación millonaria que tiene en vilo a una gigante y desató un choque de poder con el Gobierno

Una gigante de las telecomunicaciones reporta pérdidas por cientos de miles de millones mientras una fusión clave está en el aire. ¿Aceptará las duras condiciones del Gobierno o la operación millonaria se caerá? Los detalles del choque que tiene en vilo al sector.

Por infotucuman · 13/04/2026 · min de lectura
La operación millonaria que tiene en vilo a una gigante y desató un choque de poder con el Gobierno

Una empresa de telecomunicaciones reporta pérdidas por $145.304 millones mientras una fusión clave, valuada en US$1.245 millones, está paralizada por un enfrentamiento con el Gobierno nacional. La compañía enfrenta un modelo de negocio tensionado, con ventas que no alcanzan para cubrir costos dolarizados y usuarios que recortan gastos.

Durante 2025, la empresa registró ventas por $8,3 billones, pero cerró el ejercicio con una pérdida neta de $145.304 millones. Este dato expone un problema de fondo: la facturación crece en pesos, pero no logra sostener una estructura de costos cada vez más dolarizada. Además, arrastra una deuda en moneda extranjera que amplifica el impacto del tipo de cambio y golpea directamente los resultados financieros.

¿Por qué el sector está en crisis?

Las telecomunicaciones en Argentina operan con una ecuación cada vez más frágil. Las tarifas quedaron rezagadas frente a la inflación, los costos están atados al dólar y la presión impositiva supera el 40%. Incluso con subas en los precios —planes móviles que ya rondan entre $65.000 y $75.000 y servicios de internet por encima de los $45.000—, las empresas no logran recomponer sus márgenes.

Un cambio en el comportamiento de los usuarios agrava la situación. Según datos del sector, 7 de cada 10 hogares recortaron gastos en conectividad, migrando a planes más baratos o reduciendo servicios. El impacto es directo: el ingreso promedio por usuario se mantiene estancado o cae en términos reales, mientras el tráfico de datos crece más de un 30% anual. Es decir, las redes se usan cada vez más, pero generan menos rentabilidad.

La inversión que no alcanza

En paralelo, la empresa mantiene un nivel de inversión elevado. Durante 2025 destinó cerca de $1,48 billones en Capex, casi el 18% de sus ingresos, en línea con los estándares globales del sector. Sin embargo, ese esfuerzo no logra compensar el deterioro de la rentabilidad. La paradoja es clara: más inversión obligatoria para sostener la calidad del servicio, pero con retornos cada vez más ajustados.

¿Qué pasa con la fusión millonaria?

En este contexto delicado aparece el segundo gran frente de conflicto: la compra de Telefónica de Argentina por US$1.245 millones. Esta operación, que buscaba consolidar el mercado, terminó abriendo un enfrentamiento directo con el Gobierno nacional.

Desde el inicio, la administración de Javier Milei dejó en claro su rechazo a la fusión, advirtiendo que generaría una concentración excesiva del mercado. Los niveles proyectados eran cercanos al 60% en telefonía móvil, más del 65% en telefonía fija y hasta el 80% en internet en algunas regiones. La preocupación oficial se centró en el riesgo de una posición dominante que afecte la competencia.

Las condiciones que paralizaron todo

Los organismos técnicos avanzaron con condiciones extremadamente exigentes. El Ente Nacional de Comunicaciones recomendó que, para aprobar la operación, la empresa debería desprenderse de hasta 6 millones de clientes de telefonía móvil, además de devolver 130 MHz de espectro y ceder usuarios de internet en zonas donde tenga alta participación. También se le exigiría retirar demandas contra el Estado y regularizar deudas pendientes.

El impacto potencial de esa exigencia es enorme. En términos prácticos, implicaría que la empresa debería ceder una porción significativa de su base de clientes, lo que alteraría completamente la lógica económica de la adquisición.

La pulseada que se intensificó

En las últimas horas, la situación se tensó aún más. Según trascendió, el Gobierno rechazó una propuesta presentada para avanzar con la fusión que contemplaba la cesión de 2,9 millones de usuarios, es decir, menos de la mitad de lo exigido. La negativa dejó la operación virtualmente paralizada y profundizó el conflicto con el Grupo Clarín, principal accionista de la empresa.

El trasfondo es también político. La compra de Telefónica se concretó rápidamente y con financiamiento millonario, lo que dejó al Gobierno sin margen de maniobra inicial y generó una reacción posterior con condiciones más duras. Desde entonces, la negociación se convirtió en una pulseada de poder que va más allá de lo técnico.

¿Qué puede pasar ahora?

Mientras tanto, el reloj corre para la compañía. Ya tomó deuda para financiar la operación y debe afrontar compromisos financieros, pero no puede avanzar plenamente con la integración del negocio. Al mismo tiempo, si acepta las condiciones oficiales, deberá resignar escala y clientes; si no lo hace, la fusión podría caerse.

El escenario que se abre es de alta incertidumbre. Por un lado, un negocio de telecomunicaciones que muestra signos de agotamiento en su modelo tradicional, con más consumo pero menos rentabilidad. Por otro, una operación estratégica que podría redefinir el mercado, pero que hoy está condicionada por exigencias regulatorias y decisiones políticas.

En definitiva, la empresa quedó atrapada en una situación límite: pérdidas millonarias, deuda en dólares, presión sobre tarifas, caída del consumo y un conflicto abierto con el Gobierno. Lo que se pensó como una jugada para consolidar el liderazgo en el sector amenaza ahora con convertirse en un problema de gran escala, con impacto directo en millones de usuarios y en el futuro del negocio telco en la Argentina.

También puede interesarle

Sociedad
Sociedad
Sociedad
Sociedad
Sociedad
Sociedad
Publicidad