La ola que nadie vio venir: el paralelismo entre el tsunami de 2004 y el futuro de la IA

El tsunami de 2004 dejó una lección: la ola no era como las demás. Ahora, la IA nos enfrenta a un fenómeno similar. ¿Estamos listos para lo que no sabemos que no sabemos?

Por infotucuman · 12/05/2026 · min de lectura
La ola que nadie vio venir: el paralelismo entre el tsunami de 2004 y el futuro de la IA

El 26 de diciembre de 2004, un terremoto de magnitud entre 9.1 y 9.3 frente a la costa de Sumatra desató el tsunami más mortífero de la historia, con más de 230.000 víctimas. Pero la ola no era como las que conocemos: avanzó como una pared blanca y gris, baja pero persistente. Muchos turistas, al ver el mar replegarse, se quedaron en la playa sin saber que era una trampa mortal. Así como esa ola fue ‘distinta’, la inteligencia artificial está redefiniendo las reglas de la economía y el conocimiento.

El divulgador y ex editor jefe de Wired, Kevin Kelly, publicó un ensayo donde aplica la doctrina de Donald Rumsfeld de los ‘unknown unknowns’ al impacto de la IA. Nadie, ni siquiera los expertos, sabe qué ocurrirá con el empleo o si llegaremos a la AGI (Inteligencia Artificial General). Sin embargo, hay un consenso: las respuestas llegarán en los próximos tres años, y para 2029-2030 los contornos de un mundo con IA estarán delineados.

¿Qué dice Kevin Kelly sobre la incertidumbre?

Kelly cree que lo más probable es que las preguntas básicas sobre la IA no estén respondidas en 2030. “Para ese momento, la IA nos seguirá sorprendiendo. Tal vez todavía no sepamos si la AGI es posible, si el empleo será disrumpido a gran escala: no digo que esto suceda porque haya un estancamiento, pero las novedades que aparecen no responden las viejas preguntas, sólo expanden nuestra ignorancia porque son nuevas de una nueva forma”.

Si esto sucede, tendremos un período de 10-15 años de perpetua incertidumbre. “Esto para muchos será una carga enorme porque odiamos más a la incertidumbre que a las malas noticias”, puntualiza Kelly.

Predicciones para la era de la ambigüedad

Kelly anticipa que habrá desacuerdos fuertes entre expertos sobre si ya se alcanzó la AGI; los economistas no sabrán si hay impacto en la productividad; los niveles de ansiedad global aumentarán; y EE.UU. y China no se decidirán a ser aliados o enemigos. En definitiva, sobrevendrá una “era de la ambigüedad”.

Para empresarios, la certidumbre será peligrosa. El sesgo más dañino será el exceso de autoconfianza. “En esta nueva era uno debe ser bueno en cambiar de mentalidad. El desafío no es una niebla temporaria, sino un cambio fundamental en la naturaleza del conocimiento”, dice Kelly.

El conocimiento como una isla en expansión

Kelly retoma la taxonomía de lo conocido y lo desconocido, pero sostiene que los ‘unknown unknowns’ no son una anomalía: son el sistema. El progreso ocurre al descubrir preguntas que ni sabíamos formular. El conocimiento no crece como un mapa que se completa, sino como una frontera que se expande. Cuanto más se expande, más perímetro tiene: más contacto con lo desconocido.

El físico y experto en IA Andrei Vazhnov cita la metáfora del conocimiento como una isla y la ignorancia como el mar que la rodea. “La frase original es del físico John Archibald Wheeler: a medida que crece nuestra isla de conocimiento, lo mismo sucede con la orilla de nuestra ignorancia”, cuenta Vazhnov. Wheeler fue un arquitecto conceptual de la física moderna, trabajó en relatividad general, física nuclear y fundamentos de la mecánica cuántica.

La IA no solo responde preguntas: genera nuevas zonas de ignorancia. Es una máquina de producir ‘lo que no sabemos que no sabemos’. Esto va contra el relato dominante de la IA como herramienta de reducción de incertidumbre: en realidad, la desplaza hacia otros lados.

Cómo navegar la incertidumbre

Las organizaciones y personas están diseñadas para minimizar lo desconocido, no para interactuar con él. Premian la previsibilidad, castigan el error, valoran la claridad. Pero si el motor del progreso está en lo que no sabemos que no sabemos, hay una desalineación profunda. La clave es no quedarse atascado en una sola opción y sentirse cómodo sosteniendo varias posibilidades contradictorias al mismo tiempo.

Vazhnov se obliga a no tener opiniones fuertes sobre nada, a menos que tenga que tomar una decisión. Es un músculo que hay que entrenar: mientras no haya costo, sostener la contradicción. Tal vez quien mejor resumió esto fue Francis Scott Fitzgerald: “La prueba de una inteligencia de primer nivel es la capacidad de sostener dos ideas opuestas en la mente al mismo tiempo y, aun así, conservar la capacidad de funcionar”.

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