La Municipalidad de San Miguel de Tucumán oficializó la ordenanza que regula y promueve la venta de achilata
La Municipalidad de San Miguel de Tucumán promulgó la ordenanza que regula la venta de achilata, declarándola de interés turístico. La norma exige uniforme, monotributo y designación gremial para vendedores en puntos estratégicos.
El Departamento Ejecutivo Municipal promulgó sin cambios la ordenanza 5.507, que declara de interés turístico la venta del helado típico y establece un nuevo marco regulatorio para los vendedores. La normativa, publicada en el Boletín Oficial, busca formalizar la actividad y crear una ruta turística en la capital tucumana, aunque genera debate por su condicionalidad gremial.
La ordenanza fue aprobada en la última sesión de 2025 del Concejo Deliberante con nueve votos a favor y uno en contra. El proyecto fue impulsado por el concejal oficialista Emiliano Vargas Aignasse, mientras que el único voto negativo correspondió al edil radical Leandro Argañaraz.
Los puntos clave de la nueva regulación
El texto de la ordenanza 5.507 establece condiciones específicas para la habilitación de los vendedores. Determina que los achilateros autorizados serán designados por el Sindicato de Vendedores Ambulantes (Sivara) y deberán portar un uniforme acorde a la reglamentación, sin que esto genere costo alguno para el Municipio.
Una de las cláusulas más relevantes fija como condición obligatoria la formalización laboral de los trabajadores. Esto implica que todos los vendedores habilitados deberán inscribirse como monotributistas para poder ejercer la actividad en los puntos designados.
La Municipalidad de San Miguel de Tucumán será la encargada de definir los puntos de expendio específicos para la achilata. Además, la norma faculta al Departamento Ejecutivo Municipal a reglamentar todos los aspectos necesarios para el funcionamiento y la difusión de esta iniciativa turística.
El debate político detrás de la norma
Desde la oposición, el concejal Leandro Argañaraz fundamentó su voto en contra al considerar que la ordenanza resulta “coercitiva”. Su principal crítica radica en que condiciona la venta de achilata a la afiliación obligatoria al gremio de Sivara y al pago de una cuota sindical.
Por su parte, el impulsor del proyecto, Emiliano Vargas Aignasse, defendió el carácter estrictamente turístico de la iniciativa. Explicó que el gremio designará entre 10 y 20 puntos estratégicos en la ciudad, aclarando que el universo total de vendedores es considerablemente mayor.
“Quienes estén en los lugares designados deberán usar uniforme, pagar el monotributo y someterse a controles estrictos de Bromatología”, señaló el concejal oficialista. Remarcó que la ordenanza no implicará aumentos en el precio del producto y negó que se busque generar un monopolio sobre la venta.
Impacto en la tradición local y los vendedores
Vargas Aignasse aclaró que la normativa no afectará a los vendedores tradicionales que recorren los barrios. “El achilatero que pasa por tu barrio va a seguir pasando. Solo queremos crear una ruta turística que destaque este producto en puntos estratégicos de la ciudad”, concluyó.
La publicación oficial de la ordenanza en el Boletín Municipal se concretó el viernes pasado, poniendo fin a las versiones que anticipaban un posible veto parcial por parte del Departamento Ejecutivo. La norma se promulgó sin modificaciones respecto al texto aprobado por el cuerpo deliberativo.
Esta regulación representa un intento por institucionalizar una actividad comercial icónica de la provincia, buscando equilibrar la preservación de una tradición popular con los estándares de formalidad laboral y salubridad. El éxito de la medida dependerá de su implementación práctica y de la aceptación por parte de los vendedores y los consumidores tucumanos.
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