La mora de los hogares alcanza su nivel más alto en dos décadas: ¿qué revelan los datos de febrero?
Mientras la economía muestra récords de actividad, un informe revela que el atraso en los pagos de las familias no da tregua. ¿Qué hay detrás de este aumento sostenido que ya marca dieciséis meses consecutivos?
El atraso en los pagos de las familias con el sistema bancario habría escalado a 11,2% en febrero, marcando el decimosexto mes consecutivo de aumento y el peor registro desde 2004. Un informe de la consultora 1816, basado en datos de la Central de Deudores del Banco Central, muestra que este fenómeno se extiende de manera generalizada, afectando a 28 de los 30 principales bancos en préstamos a hogares.
La mora total del sector privado habría crecido de 6,4% en enero a 6,7% en febrero. En el caso de las empresas, el indicador avanzó de 2,8% a 2,9%. Estos números surgen en un contexto donde la actividad económica se mantiene en niveles elevados, con récords de PBI y consumo privado, pero con dificultades significativas para cumplir con las obligaciones financieras en amplios sectores de la población.
¿Por qué persiste el deterioro?
Según el análisis de 1816, el deterioro en los niveles de cumplimiento está estrechamente vinculado con el nivel de las tasas de interés. Estas son particularmente elevadas en los préstamos personales y, con mayor intensidad, en los créditos otorgados por entidades no financieras.
En el inicio de abril, la tasa nominal anual (TNA) a 30 días de los préstamos personales en bancos ronda el 70%, lo que equivale a una tasa efectiva anual (TEA) cercana al 100%. Las tasas son aún más altas en el caso de los préstamos de entidades no financieras.
La consultora señaló que, aunque el Gobierno logró mantener la tasa de referencia a un día del sistema en torno al piso de 20% que fija el BCRA en la rueda REPO de A3, esto no se tradujo en una baja significativa de las tasas de los préstamos personales.
Un fenómeno estructural
El informe semanal de la consultora Vectorial advirtió que la morosidad en los préstamos —tanto bancarios como no bancarios— emerge “no como un fenómeno transitorio, sino como un rasgo estructural del actual programa de estabilización”.
Se configura un dilema de política monetaria. Por un lado, una estrategia más expansiva —como la que implican medidas recientes orientadas a liberar liquidez— podría derivar en un rebrote inflacionario. En ese escenario, la consecuente caída del salario real incentivaría una mayor demanda de crédito, lo que tendería a agravar los niveles de mora.
Por el contrario, una política más restrictiva implicaría tasas de interés más elevadas, lo que también impactaría negativamente sobre la capacidad de pago de los deudores. En ambos casos, la dinámica sugiere que la morosidad difícilmente pueda revertirse en el corto plazo.
Otros datos alarmantes
La mora de los créditos a hogares otorgados por entidades no financieras alcanzó el 29,9% en febrero, con una suba de más de dos puntos respecto de enero. La consultora Eco Go también difundió sus proyecciones para febrero, estimando la irregularidad de las familias con las entidades financieras en 11,2%, igual que 1816, mientras que en el segmento del crédito no bancario según sus cálculos habría llegado al 26,7%, casi tres puntos más que en enero (23,9%).
Los datos más recientes muestran que, aun con actividad económica en máximos históricos, el desempleo creció en 2025 y el salario real privado registrado de enero fue el más bajo en 18 meses. “La economía crece de manera muy heterogénea y, mientras los sectores más intensivos en mano de obra —industria, construcción y comercio— evidencian debilidad, los sectores que demandan menos empleo —agro, energía y minería— se expanden”, señalaron desde 1816.
La mora de hogares se multiplicó por más de cuatro veces desde octubre de 2024, cuando era de apenas 2,5%. Esto sugiere que la irregularidad no responde a casos puntuales, sino que constituye un fenómeno de carácter generalizado.
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