La lucha de Máximo: un niño tucumano que enfrenta un cáncer y el autismo lejos de su hogar
Un dolor en la pierna desencadenó una pesadilla para una familia de Monteros. ¿Cómo enfrentan la doble batalla contra un cáncer agresivo y el autismo, a más de 1.200 km de su hogar? La historia de Máximo conmueve y revela una lucha donde cada día cuenta.
Un dolor en la pierna fue la señal de alarma que cambió para siempre la vida de una familia monteriza. Máximo Albornoz, un niño con síndrome de Asperger, libra una dura batalla contra un tumor óseo que hizo metástasis, obligándolo a un tratamiento oncológico en Buenos Aires mientras su familia enfrenta una crisis económica.
Cecilia Ale, su madre, relata que todo comenzó cuando su hijo empezó a quejarse de un fuerte dolor en una de sus piernas. Tras varias consultas, un traumatólogo detectó un bulto. Una resonancia magnética confirmó luego la peor de las noticias: la presencia de un tumor en la tibia izquierda.
Un camino de tratamientos complejos
El caso fue derivado de urgencia y, por su complejidad, los médicos recomendaron su traslado al Hospital Italiano de la Ciudad de Buenos Aires. Allí, Máximo ya fue sometido a una cirugía para extirpar el tumor y a un trasplante óseo, además de múltiples sesiones de quimioterapia.
La situación se complica aún más por el diagnóstico de Máximo dentro del espectro autista. Su condición hace que cada procedimiento médico, desde los estudios hasta las terapias, sea un desafío adicional de enorme delicadeza para el pequeño y su familia.
Los obstáculos más allá de la enfermedad
Cecilia detalla la lucha constante contra la burocracia. “La medicación requiere inmediatez”, explica, señalando que en varias oportunidades las autorizaciones demoraron semanas o meses, forzándolos a comprar los fármacos con sus propios recursos para no interrumpir el tratamiento.
La vida se trasladó a la capital. La familia ahora reside en un departamento en Almagro, cargando con los costos de alquiler, alimentación, transporte y medicamentos. A esto se suma la tarea de mantener la rutina para los otros dos hijos de la pareja, Lucía y Bautista, quienes también están lejos de Monteros.
Con los meses, la situación económica se volvió insostenible. Frente a esta realidad, Cecilia tomó la decisión de hacer público su caso para pedir ayuda solidaria. “Necesitamos que la gente conozca lo que estamos atravesando. Así como nos pasa a nosotros, también les ocurre a muchas familias”, expresó con emoción.
Un apoyo inesperado en la distancia
En medio de la adversidad, encontraron un rayo de esperanza. En Buenos Aires comparten su vivienda temporal con otra familia tucumana que atraviesa una situación similar. Este encuentro les brinda un apoyo emocional y una compañía invaluable mientras enfrentan juntos el dolor de ver a sus hijos enfermos lejos de casa.
El pedido hoy es claro y urgente. Los padres de Máximo buscan el apoyo de la comunidad para poder sostener los gastos abrumadores de la estadía y el tratamiento en Buenos Aires, mientras continúan con fe la lucha por la vida de su hijo.
También puede interesarle