La Justicia francesa en la mira: el asesinato de Lyhanna que destapó una cadena de fallos
¿Cómo pudo un hombre con múltiples denuncias por abusos quedar libre hasta asesinar a una nena de 11 años? El caso Lyhanna expone los fallos de la Justicia francesa.
Francia está conmocionada por el crimen de Lyhanna Rameau Bernard, de 11 años, cuyo cuerpo apareció en un silo de grano tras seis días de búsqueda. Pero el horror no termina ahí: el principal sospechoso, Jérôme Barella, acumulaba denuncias por abusos desde 2017 y la Justicia nunca actuó a tiempo. El caso desató un escándalo político y judicial que expuso un sistema de protección de menores colapsado.
¿Quién era Lyhanna y cómo desapareció?
Lyhanna vivía en Fleurance, un pueblo de 6.000 habitantes en el sur de Francia. El 29 de mayo, al salir de la escuela, subió al auto de Jérôme Barella, un hombre de 41 años que conocía bien: era el padre de dos compañeros y hasta la había invitado a una pijamada semanas antes. Su madre, Charly Rameau, ya le había pedido que se alejara de él porque la esperaba con meriendas.
Al no volver a casa, la familia denunció y se activó una alerta de desaparición. Barella fue detenido horas después, pero dio una coartada falsa: dijo que la había dejado en la pileta municipal. Eso desvió la búsqueda durante seis días, con decenas de gendarmes y buzos rastrillando bosques y estanques.
El hallazgo que confirmó la tragedia
El 4 de junio, siguiendo nuevas pistas, los investigadores encontraron el cuerpo de Lyhanna dentro de un silo de grano en una granja abandonada en Puycasquier, a 15 kilómetros de su escuela. Barella había trabajado allí. Las pruebas de ADN confirmaron su identidad al día siguiente.
La cronología de la impunidad
El historial de Barella es escalofriante. En 2017, la madre de una adolescente de 17 años lo denunció por mantener una relación con su hija, pero la causa se archivó por considerar el vínculo “consentido”. En 2021, fue despedido como conserje de un colegio por “comportamientos inapropiados” con una alumna, pero la Fiscalía de Auch no actuó.
En 2022, una denuncia por violación a una nena de 7 años tardó dos años en transferirse de jurisdicción y se archivó por falta de pruebas. El colmo llegó en agosto de 2025, cuando la madre de una nena de 10 años denunció violaciones reiteradas entre 2024 y 2025. La causa quedó atrapada en trámites burocráticos durante nueve meses, y la policía amenazó a la madre con denunciarla por acoso si seguía reclamando. Dos días antes de la desaparición de Lyhanna, otro padre presentó una nueva denuncia por violación contra Barella.
Estallido social y consecuencias políticas
La indignación llevó a una “marcha blanca” en Fleurance y a protestas en más de 150 puntos de Francia, con el lema “Justicia cómplice”. El ministro de Justicia, Gérald Darmanin, ordenó una auditoría interna y pidió revisar 70.000 denuncias de abusos a menores antes del 14 de julio. El primer ministro, Sébastien Lecornu, propuso reformar el Código Penal para imponer cadena perpetua a violadores en serie.
Los sindicatos de magistrados señalan un “colapso estructural”: Francia tiene solo tres fiscales por cada 100.000 habitantes, muy por debajo de la media europea de 12, y el presupuesto se va al sistema penitenciario, no a la investigación.
La causa sigue bajo secreto de sumario, mientras el país exige una reforma penal urgente.
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