La jugada de LLA para desactivar la sesión por Adorni y salvar la agenda económica

¿Qué movida parlamentaria diseñó Menem para frenar la sesión opositora y salvar el super-RIGI? Los detalles de la estrategia oficial.

Por infotucuman · 22/06/2026 · min de lectura

La Libertad Avanza movió fichas en Diputados para frenar la sesión opositora de este miércoles y evitar que el caso Adorni opaque dos proyectos clave del Gobierno. La convocatoria a la comisión de Asuntos Constitucionales fue la clave.

El presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, diseñó una maniobra parlamentaria que ya está en marcha: el titular de la Comisión de Asuntos Constitucionales citó al cuerpo para la próxima semana con el objetivo de debatir una eventual interpelación al jefe de Gabinete, Manuel Adorni.

¿Qué busca el oficialismo con esta movida?

La jugada apunta a quitarle peso político a la sesión especial que impulsó la oposición para este miércoles. En el oficialismo aseguran que la oposición no tiene quórum para abrir la sesión ni los dos tercios necesarios para votar sobre tablas una interpelación.

Con la convocatoria ya fijada, el tema quedó encauzado por la vía legislativa ordinaria y la ofensiva opositora perdió relevancia. Pero hay un segundo objetivo: despejar el camino para que la Cámara pueda celebrar una sesión ordinaria el miércoles, considerada prioritaria por el Gobierno.

Los proyectos urgentes que están en juego

La Casa Rosada necesita aprobar dos iniciativas impostergables: el super-RIGI, un régimen especial para grandes inversiones, y el pago de US$170 millones a los bonistas, cuyo vencimiento opera el 30 de junio.

En el oficialismo entienden que ambos temas no deberían quedar relegados por la crisis política en torno a Adorni. La convocatoria a la comisión les permite ganar tiempo y mantener abierta la posibilidad de sesionar el miércoles para tratar las iniciativas económicas prioritarias.

El caso Adorni ya dejó de ser un asunto exclusivamente judicial para convertirse en un problema político. Su continuidad impacta sobre la capacidad del oficialismo para ordenar mayorías y gestionar su agenda parlamentaria.

La semana pasada, la oposición había solicitado una sesión especial para tratar la interpelación, aunque desde el comienzo admitía dificultades para reunir los apoyos. El principal obstáculo es reglamentario: para aprobar el tratamiento sobre tablas se requieren los dos tercios de los votos, y la oposición está lejos de alcanzar ese número.

La estrategia oficial se complementa con otra discusión que atraviesa el Congreso. Patricia Bullrich impulsa una interpretación reglamentaria que eleve la exigencia para habilitar el tratamiento de una eventual interpelación. En caso de no conseguirse los dos tercios, el expediente sería remitido a la Comisión de Asuntos Constitucionales, lo que postergaría el debate sin una fecha definida.

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