La inflación volvió a ceder en mayo y S&P reaccionó con una mejora de la nota: los detalles que pocos vienen

La inflación de mayo dio una señal que el equipo económico esperaba: el IPC subió 2,1% y el núcleo perforó el 2%. Pero el dato no fue lo único. S&P mejoró la nota de la deuda argentina y el riesgo país cayó a su nivel más bajo en ocho años. ¿Alcanza para sostener el rumbo?

Por infotucuman · 21/06/2026 · min de lectura
La inflación volvió a ceder en mayo y S&P reaccionó con una mejora de la nota: los detalles que pocos vienen

El dato de inflación de mayo fue el que esperaba el equipo económico: el IPC subió 2,1% y marcó la segunda desaceleración consecutiva. Pero la noticia no quedó ahí. La calificadora Standard & Poor’s también movió sus fichas y mejoró la nota de la deuda argentina.

El índice de precios al consumidor se ubicó por debajo del promedio de las consultoras, lo que refuerza la idea de que la moderación de precios, aunque lenta, mantiene un rumbo firme. Como en abril, el motor de la baja fue el núcleo, ese componente que excluye estacionales y regulados y que mejor refleja la tendencia de fondo.

Ese núcleo perforó la barrera del 2% y se posicionó en 1,9% mensual, su nivel más bajo desde septiembre del año pasado. ¿El secreto? El precio de las carnes, que subió apenas 0,3% y funcionó como un ancla. Pero si se mira el dato sin ese efecto, el núcleo también se moderó, aunque su promedio móvil de tres meses sigue en 2,4%, lo que indica que la inercia inflacionaria no está del todo controlada.

¿Qué pasó con los precios estacionales?

Del otro lado, los precios estacionales se dispararon 3,5%, impulsados por un salto en las verduras (en el Gran Buenos Aires rozó el 19%), aunque las frutas ayudaron a amortiguar. Los regulados subieron 2,4%, traccionados por combustibles, electricidad y agua, pero con una desaceleración que ayudó a contener los servicios.

Por rubros, Comunicación lideró los aumentos con un 3,4% por la suba en telefonía, seguido por Educación y Recreación. En el extremo opuesto, indumentaria y calzado apenas se movieron (0,3%), junto con bebidas alcohólicas y tabaco.

El precio de las carnes apenas se movió en el mes

Las proyecciones para el resto del año no cambian mucho: la inflación cerraría 2026 en torno al 30% interanual, con una desaceleración que recién permitiría quebrar el 2% mensual hacia septiembre. Los registros preliminares de junio apuntan a un 2,2% en la ventana de cuatro semanas, similar a mayo.

El verdadero desafío: la inercia que no cede

El problema de fondo es la inercia que los precios arrastran desde hace más de un año y medio. Cuando se filtran los efectos transitorios, el ritmo de fondo sigue rondando el 2% mensual. Bajar un escalón más, hacia un 1,5% sostenido, es una tarea ardua. La experiencia internacional muestra que a estos niveles los precios se vuelven pegajosos. Argentina no es la excepción. La trayectoria es a la baja, pero la velocidad exige paciencia.

El frente financiero: de la moderación a la celebración

Mientras la inflación daba señales de alivio, en el frente financiero hubo festejo. Standard & Poor’s elevó la calificación de la deuda argentina de CCC+ a B–, basándose en tres pilares: el superávit fiscal sostenido, la acumulación de reservas del Banco Central (más de 10.600 millones de dólares comprados en el año) y la capacidad del Tesoro de financiarse voluntariamente en pesos.

El impacto fue inmediato: el riesgo país cayó a 437 puntos básicos, el nivel más bajo en ocho años. Pero S&P advirtió que persisten fragilidades: las reservas netas siguen siendo negativas, la inflación aún supera la depreciación del tipo de cambio, la recuperación económica es despareja y el horizonte electoral de 2027 genera incertidumbre. Para una nueva mejora, el país debería afianzar su acceso a los mercados internacionales, algo que la agencia ve posible en 18 a 24 meses.

La buena sintonía con los mercados se confirmó en la licitación de deuda: el Tesoro colocó 6,12 billones de pesos frente a vencimientos por 5,1 billones, logrando una renovación del 120,4% y un financiamiento neto de casi un billón. Los bonos duales largos (con vencimiento en 2028, 2029 y 2030) concentraron el 72% de la demanda. El plazo promedio ponderado alcanzó los 31 meses, el más extenso de la gestión.

Además, se realizó un canje de títulos y colocaciones en dólares: se emitieron 200 millones de dólares a una tasa cercana al 8,6% y luego 100 millones más, con una demanda que superó la oferta. Con estas operaciones, el financiamiento en dólares en el mercado local asciende a 4.634 millones.

El cuadro que emerge es el de un círculo virtuoso: la mejora de la calificación valida la estrategia, la licitación muestra que el mercado acompaña, y la desaceleración de la inflación alivia una de las vulnerabilidades señaladas. Nada borra los riesgos —reservas netas negativas, inflación aún alta, incógnita electoral—, pero mayo fue un mes en el que las piezas del programa parecieron moverse en la misma dirección.

(*) Federico Pablo Vacalebre es profesor de la Universidad del CEMA.

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