La hija de Paulina Lebbos rompió el silencio: “No hablo con mi abuelo hace más de siete años”
Leticia Nieva, hija de Paulina Lebbos, rompió el silencio y contó por qué no habla con su abuelo Alberto Lebbos hace más de siete años. ¿Qué más reveló sobre el cuarto juicio y su cambio de apellido?
Leticia Nieva, la hija de Paulina Lebbos, reveló que no tiene contacto con su abuelo Alberto Lebbos desde hace más de siete años. En una entrevista exclusiva, la joven de 25 años contó cómo fue transitar el cuarto juicio por el femicidio de su madre y por qué decidió cambiarse el apellido.
Leticia Nieva tiene 25 años y vive en General Roca, Río Negro. Es profesora universitaria de danza clásica y contemporánea. Pero en Tucumán, es conocida como la hija de Paulina Lebbos, la joven estudiante asesinada en febrero de 2006 en un crimen que conmocionó a la provincia y que aún sigue impune.
“Soy hija de Paulina, lo voy a ser siempre”, asegura Leticia, pero aclara: “También soy otras cosas”. Y es que su vida estuvo marcada por el peso de un apellido que la persiguió desde los cinco años, cuando su madre fue asesinada.
El cuarto juicio y la absolución de su padre
El 6 de mayo terminó el cuarto juicio por el crimen de Paulina Lebbos. La Justicia absolvió a César Soto (44), ex pareja de Paulina y padre de Leticia. El crimen quedó impune. Leticia decidió no ser querellante en el juicio, una decisión que generó controversia y que la enfrentó públicamente con su abuelo, Alberto Lebbos.
“Sabía que faltaban pruebas para condenar a Soto, pero leer en los diarios que el crimen de Paulina quedaba impune me estremeció”, confiesa. El fiscal de Cámara Carlos Sale interpuso un recurso de Casación y pidió que Soto sea condenado a perpetua.
“No hablo con él hace más de siete años”
La relación con su abuelo Alberto Lebbos, un conocido luchador contra la impunidad en Tucumán, está rota. Leticia elige llamarlo “Lebbos” o “Alberto”, no le dice abuelo. “No hablo con él hace más de siete años”, asegura. Y cuestiona: “Ha sido capaz de hacer cualquier cosa con tal de ser el protagonista de la historia y eso es muy duro”.
Alberto Lebbos había declarado a la prensa que su nieta estaba “cooptada por una secta feminista que le lavó el cerebro”. Leticia responde: “Lo único que está haciendo es ponerme a mí en contra de él, a mi abogada en contra. Está desestimándome a mí como víctima y aparte infantilizándome”.
“Ninguna pobre inocente soy, he tomado todas estas decisiones y las he tomado yo: no las ha tomado ni Soledad (Deza), ni mi mamá”, afirma.
El cambio de identidad: de Lebbos a Nieva
Leticia cambió su apellido cuatro veces: fue Lebbos, Soto, Lebbos otra vez y ahora Nieva. Es la primera vez que lo hace por elección propia. Decidió llevar el apellido de su madre adoptiva, Silvina Nieva (43), una docente que conoció en la escuela secundaria y que la acompañó en los momentos más duros de su adolescencia.
“Para mí significa la validación, por primera vez, de mis sentimientos. Con el apellido Lebbos en Tucumán era hija de Paulina o nieta de Alberto. No era yo”, recuerda.
Leticia pasó por “una depresión muy grande, ataques de ansiedad e intentos de suicidio”. Durante años se autolesionó y no encontró contención en su familia ni en las instituciones. Silvina se quedó: “Ella entró a la escuela cuando yo me autolesionaba y simplemente fue quedarse, yo en el baño con la puerta cerrada y ella del otro lado diciéndome ‘hablemos, yo te quiero escuchar’”.
¿Qué es la justicia para vos?
“La justicia para mí es que yo tengo una vida, que yo pueda construirla. Ahora voy, doy clases, soy una profe, me construyo desde ese lugar. Siento que parte de la justicia para mí ha sido poder ser esto, ser Nieva, venirme a vivir al Sur, tener a mi familia, tener a mi perrita, tener a mi mamá, tener mi profesión, haber estudiado dos carreras universitarias, tener sueños, poder seguir con mi vida”, reflexiona.
Leticia piensa en escribir un libro para contar su historia y darle un espacio a su voz. “Yo soy la víctima, no me niego como víctima. No, yo soy hija de Paulina, lo voy a ser siempre”, concluye.
También puede interesarle