La guerra que nadie esperaba: cómo el conflicto con Irán podría dejar a EE.UU. en desventaja frente a sus verdaderos rivales

¿Liberó la independencia petrolera a Estados Unidos para una guerra o lo encadenó a un error estratégico monumental? Los detalles de cómo el conflicto con Irán desangra recursos vitales y fortalece a sus verdaderos rivales globales.

Por infotucuman · 09/03/2026 · min de lectura
La guerra que nadie esperaba: cómo el conflicto con Irán podría dejar a EE.UU. en desventaja frente a sus verdaderos rivales

Mientras las bombas caen sobre Irán, analistas advierten que el costo real de esta guerra podría pagarse en otro frente: la competencia estratégica con China y Rusia. La decisión del gobierno de Trump de lanzar la Operación Furia Épica, pese a la independencia energética de Estados Unidos, reactiva viejos fantasmas y desvía recursos vitales en un momento crucial de la rivalidad global.

La doctrina que durante décadas justificó la presencia militar norteamericana en el Golfo Pérsico fue enunciada por Jimmy Carter en 1980, respondiendo al embargo petrolero y a la invasión soviética a Afganistán. Aquella política derivó en la creación del Comando Central (Centcom), el mismo que hoy dirige los ataques contra Irán. Sin embargo, el contexto actual es radicalmente distinto.

¿Una libertad peligrosa?

Hoy, Estados Unidos es energéticamente autosuficiente. Paradójicamente, funcionarios de la administración Trump citan esta independencia del petróleo importado como una razón que facilita el ataque a Irán. El secretario del Interior, Doug Burgum, declaró en octubre que, al no depender del crudo que pasa por el estrecho de Ormuz, el país tenía “la libertad” de usar la fuerza militar sin preocuparse por las consecuencias en el suministro.

Esta teoría está siendo puesta a prueba en tiempo real: la semana pasada, el precio de la nafta en los surtidores de Estados Unidos aumentó un 14%. A pesar de los repetidos intentos de desvincularse de Medio Oriente –desde el “giro hacia Asia” de Obama hasta las promesas de Trump de centrarse en el frente interno–, Washington vuelve a estar enterrado en las arenas movedizas de la región.

El costo estratégico de un conflicto

Expertos señalan que, incluso reconociendo el carácter perverso del régimen iraní y su historial de hostilidad, no existía una amenaza “inminente” que justificara la guerra lanzada el 28 de febrero. El costo de este conflicto, financiado con déficit mientras la deuda nacional se acerca a los 39 billones de dólares, podría complicar los esfuerzos de EE.UU. para competir con adversarios mucho más poderosos: Rusia y China.

Rusia ya está cosechando beneficios. El aumento en los precios del petróleo y la flexibilización de sanciones a India por comprar crudo ruso ayudan a financiar la maquinaria bélica del Kremlin. Más grave aún es el desgaste de material militar: Estados Unidos está agotando rápidamente sus limitadas reservas de misiles, especialmente interceptores de defensa aérea como los Patriot, que son vitales para Ucrania.

El presidente Volodimir Zelensky hizo una reveladora comparación: en solo tres días de combates con Irán, se gastaron más misiles Patriot que los que Ucrania utilizó desde 2022. Esta desviación de recursos deja en evidencia una priorización cuestionable en un escenario global complejo.

El desafío chino, la gran distracción

Mientras tanto, el verdadero desafío estratégico se consolida en el Pacífico. El Pentágono informa que China “sigue avanzando sostenidamente” hacia el objetivo de Xi Jinping de poder librar y ganar una guerra por Taiwán para finales de 2027. Pekín posee la armada más grande del mundo, expande sus fuerzas nucleares y hasta construye submarinos capaces de lanzar ataques desde las inmediaciones de Estados Unidos continental.

La distracción es también económica. Mientras Trump libraba esta guerra e imponía aranceles, China realizaba inversiones masivas para dominar las industrias del futuro. Según el Instituto Australiano de Política Estratégica, China supera a EE.UU. en investigación en 66 de 74 tecnologías de vanguardia, incluyendo inteligencia artificial y computación cuántica. Además, fabrica el 70% de los vehículos eléctricos del mundo y el 90% de los drones.

Este escenario plantea una pregunta incómoda para la estrategia norteamericana: ¿Está ganando una guerra en Medio Oriente para perder la carrera por la supremacía global del siglo XXI? Como señala el análisis, aunque es pronto para definir un vencedor en el conflicto con Irán, los triunfadores geopolíticos inmediatos parecen ser, una vez más, el Kremlin y Xi Jinping.

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