La guerra en Medio Oriente sacude a la Argentina: ¿Cómo impacta en tu bolsillo y en el dólar?

El conflicto internacional reactiva todas las alarmas económicas. ¿Realmente le conviene a la Argentina un petróleo caro? Un análisis exclusivo revela el doble impacto en el bolsillo de los tucumanos, el futuro del dólar y una proyección sorprendente sobre las reservas.

Por infotucuman · 26/03/2026 · min de lectura
La guerra en Medio Oriente sacude a la Argentina: ¿Cómo impacta en tu bolsillo y en el dólar?

La escalada bélica internacional reconfigura el panorama económico local, generando una mezcla peligrosa de oportunidades y amenazas que ya se sienten en los precios y el mercado cambiario. El análisis del reconocido economista Salvador Di Stéfano, conocido como “el gurú del blue”, traza un mapa de los efectos que la crisis geopolítica tendrá sobre la inflación, las reservas y el tipo de cambio, con consecuencias directas para los argentinos.

Según Di Stéfano, el primer impacto global se vio en la suba del petróleo, la fortaleza del dólar estadounidense y una mayor presión sobre los activos de países emergentes. Para la Argentina, este escenario presenta un efecto doble: la posibilidad de un mayor ingreso de divisas por exportaciones de energía y agro, pero también una exposición aumentada a la inflación importada y al encarecimiento del financiamiento externo.

El petróleo, la variable clave

El canal central del shock, en su visión, es el precio del crudo. El analista plantea tres posibles escenarios: una estabilización entre US$90 y US$100 mientras dure la incertidumbre; una escalada hasta US$150 si el conflicto se agrava con la participación de más potencias; o una baja a un rango de US$60 a US$70 si se logra un alto el fuego. Esta variable es fundamental porque no solo afecta al sector energético, sino que condiciona la inflación global, las tasas de interés y la percepción de riesgo sobre economías como la argentina.

El lado potencialmente favorable para el país es que un barril más caro se traduciría en más dólares por exportaciones energéticas y, por consiguiente, más ingresos fiscales vía retenciones. A este factor, Di Stéfano suma una expectativa positiva para el campo, mencionando en su análisis una posible cosecha de maíz de 64 millones de toneladas.

La otra cara de la moneda: inflación y dólar

Sin embargo, los beneficios no serían “limpios”. El economista advierte que el aumento del petróleo empujaría al alza el precio de los combustibles y dificultaría la desaceleración de la inflación local. El mercado, según su lectura, ya estaba descontando una inflación anual cercana al 28,7%, estimada a partir de la brecha entre distintos tipos de bonos.

Es aquí donde aparece el tema que más mira el mercado: el tipo de cambio. Di Stéfano sostiene que el dólar “encontró un piso” en la zona de $1.390 a $1.400 y que, en algún momento, “tendrá que copiar la inflación corrida”. Su razonamiento es que si la moneda local se atrasa frente a los precios internos, se pierde competitividad para exportar y se incentivan las importaciones, generando más desequilibrios. Su hipótesis no apunta a un salto brusco e inmediato, sino a una corrección cambiaria que acompañe el ritmo inflacionario para evitar un mayor atraso del tipo de cambio real.

¿Qué pasa con las reservas y la deuda?

El diagnóstico se completa con una mirada sobre las cuentas del Banco Central y los compromisos externos. Di Stéfano indica que el BCRA mantendrá su política de acumulación de reservas. Señala que hasta el 19 de marzo de 2026, en el mercado libre de cambios se habían negociado US$ 12.240 millones, de los cuales la autoridad monetaria había comprado US$ 3.614 millones (el 29,5% del total).

Afirma que las reservas se ubicaban en US$ 43.702 millones y proyecta que podrían alcanzar los US$ 50.000 millones hacia el 30 de junio. Desde esta base, interpreta que no existe un riesgo inmediato de cesación de pagos, aunque remarca que el mercado distingue entre los bonos que vencen durante el actual mandato gubernamental y aquellos con vencimientos posteriores, mostrando más confianza en el corto plazo.

La conclusión del analista es clara: el conflicto bélico impacta a la Argentina de manera ambivalente. Mientras puede mejorar el flujo de dólares por exportaciones, también obliga a recalibrar todas las variables nominales para 2026, presionando hacia una inflación más alta, tasas reales más exigentes, un riesgo país repuntado y un dólar que, tarde o temprano, deberá moverse para no quedar rezagado.

También puede interesarle

Sociedad
Sociedad
Sociedad
Sociedad
Sociedad
Sociedad
Publicidad