La frase que Alperovich le dijo en el velorio de su hija y la denuncia de un encubrimiento que sacude el juicio por Paulina Lebbos

Un padre enfrenta al poder en el tribunal: reveló la impactante frase que escuchó en el velorio de su hija y detalló una supuesta maniobra de encubrimiento que habría protegido a los acusados durante dos décadas. ¿Qué más se dijo en el primer día del juicio por el crimen de Paulina Lebbos?

Por infotucuman · 10/03/2026 · min de lectura
La frase que Alperovich le dijo en el velorio de su hija y la denuncia de un encubrimiento que sacude el juicio por Paulina Lebbos

El padre de la joven asesinada en 2006 dio un testimonio estremecedor en el primer día del juicio oral. Alberto Lebbos reveló una promesa del entonces gobernador, acusó a los imputados y detalló lo que calificó como una “brutal maniobra” para proteger a “hijos del poder”. Los acusados, César Soto y Sergio Kaleñuk, se declararon inocentes y se negaron a responder preguntas del tribunal.

Con la voz cargada de dolor y una determinación inquebrantable, Alberto Lebbos se paró frente al tribunal para relatar los hechos que marcaron su vida. Su declaración se convirtió en el eje central de una audiencia que revive uno de los casos más sensibles de la provincia. Recordó cada detalle con una claridad que dejó al descubierto las heridas que aún persisten después de dos décadas.

La promesa en medio del dolor

Uno de los momentos más impactantes del testimonio fue cuando Lebbos recordó el velorio de su hija Paulina. Según su relato, el entonces gobernador José Alperovich se le acercó y le dijo: “Quedate tranquilo, vos no vas a trabajar más y vas a cobrar el sueldo toda la vida”. Ante esas palabras, el padre de la víctima aseguró que lo sacó del lugar, un gesto que reflejaba su rechazo a cualquier tipo de compensación que no fuera la justicia por el crimen.

Acusaciones directas contra César Soto

Lebbos apuntó directamente contra César Soto, principal acusado del homicidio. Reveló que su otra hija, Virginia, le contó que Paulina había vuelto una vez llorando porque Soto “le había agarrado el cuello” y que tenía miedo de que la matara. Lo describió como una persona con graves problemas de alcoholismo y drogadicción, y destacó que Paulina, a quien definió como una “chica ambulancia”, intentaba ayudarlo constantemente.

El dolor se mezcló con la indignación cuando habló de la paternidad de Soto. Afirmó que cuando nació su nieta Victoria, el acusado “brillaba por su ausencia”: nunca compró un pañal ni se hizo cargo de la niña. También lo acusó de mentir en declaraciones anteriores al negar que hubiera almorzado con Paulina el sábado previo a su desaparición.

La denuncia de un encubrimiento estructurado

El testimonio dio un giro trascendental cuando Lebbos se refirió a lo que calificó como una maniobra para desviar la investigación. Recordó una reunión que, según su versión, se realizó el domingo 26 de febrero de 2006 en Raco. Allí, afirmó, se habría “estructurado la brutal maniobra de encubrimiento que dura hasta el día de hoy”. Denunció que se montó una estructura para proteger a “hijos del poder” y que se borraron rastros y se destruyeron pruebas de ADN, como pelos encontrados en el cuerpo de su hija.

En este contexto, también apuntó contra el padre de Sergio Kaleñuk, al que describió como un funcionario de alto rango, asesor en la Legislatura y hombre de confianza de Alperovich, quien manejaba expedientes que el gobernador firmaba “a ojos cerrados”.

Última llamada del teléfono de Paulina según @ALBERTO0809 pic.twitter.com/KskKwZ0TJW

— José Inesta (@JoseInesta) March 9, 2026

Cuestionamientos al sistema judicial

El padre de Paulina no dudó en cuestionar el funcionamiento de la Justicia durante la investigación. “Acá no nos están representando a mi nieta y a mí… están representando a quien ya no puede defenderse porque manos asesinas arrancaron su vida”, expresó con firmeza ante el tribunal. Denunció además una “trampa” política en la Casa de Gobierno para apartar al fiscal Carlos Noguera, quien investigaba seriamente el caso, y reemplazarlo por Carlos Albaca, a quien acusó de destruir la causa durante siete años.

El momento más desgarrador llegó cuando relató el hallazgo del cuerpo de su hija en Tapia. “Lo primero que veo es la puntita del pie… y ahí supe que era ella”, dijo, conteniendo la emoción. Mientras él entregaba su testimonio, los acusados Soto y Kaleñuk permanecieron imperturbables, sin mostrar gestos de reacción, según observaron cronistas presentes en la sala.

Al finalizar, Alberto Lebbos dejó en claro su único objetivo: “No tengo interés económico. Solo quiero que se haga justicia después de 20 años”. El juicio continuará en los próximos días con la presentación de nuevas pruebas y testimonios, mientras la búsqueda de la verdad sobre el asesinato de Paulina Lebbos sigue su curso.

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