La foto que pone en jaque el liderazgo de Milei: Santilli y 13 gobernadores, sin el presidente
¿Quién manda realmente en la Rosada? La imagen de Santilli con 13 gobernadores y sin Milei esconde un mensaje que nadie esperaba.
Una imagen que circuló el lunes pasado durante la asunción de Diego Santilli como jefe de Gabinete podría cambiar la lectura del poder en la Rosada. En ella, el “Colorado” aparece rodeado de una decena de gobernadores de distintos signos políticos, sonrientes y en pose familiar, pero sin Javier Milei. La postal no es casual: revela una nueva etapa en la que el presidente cede protagonismo a su nuevo gerente, mientras los mandatarios provinciales marcan la cancha.
¿Qué dice la foto que no dicen las palabras?
La imagen contrasta con la que seis meses atrás inmortalizó a Manuel Adorni en su cúspide, rodeado solo por los hermanos Milei. Ahora, en cambio, aparecen juntos peronistas, radicales, libertarios y del PRO, en un abrazo que sugiere que Santilli es el nuevo interlocutor válido. El presidente, ausente en la escena, ya había logrado ubicarse en el centro de retratos similares al firmar el Pacto de Mayo o tras su victoria legislativa, pero esta vez el anfitrión es otro.
¿Por qué Milei permitió que Santilli lo reemplazara en la foto?
La pregunta que circula en los pasillos de la política es si Santilli consultó al presidente antes de posar, o si actuó por iniciativa propia. Lo cierto es que la imagen se produce justo cuando Milei entrega a su “retoño preferido” (Adorni) para que lo devoren las fieras, y corona en su lugar a un adoptado de dudosa lealtad. Para los gobernadores, la foto es un mensaje claro: “Acá estamos, queremos colaborar, pero lo haremos solo si te sentás, aunque sea por interpósita persona, en esta mesa”.
El riesgo de gobernar en soledad
Milei, fiel a su fantasía de outsider, no quiso compartir escenario. Pero al hacerlo, acelera su vuelta al llano. Como advierten analistas, si la fotografía resume a la tripulación del poder permanente, el presidente corre el riesgo de quedar afuera, como una golondrina que no hace verano. Tal vez le hubiera convenido imitar a Menem o Kirchner, que en situaciones similares mostraron seguridad y no temieron que un flash les arrebatara el poder. Pero para Milei, contaminarse con el virus de la normalidad es inaceptable, aunque eso lo vuelva más dependiente de otros.

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