La FIFA analiza suspender el Mundial 2026 tras la intervención militar de Estados Unidos en Venezuela
La FIFA evalúa suspender el Mundial 2026 tras el bombardeo de EE.UU. en Venezuela, invocando reglamentos que vetaron a Rusia y Yugoslavia. La tensión con México y los vínculos de la entidad con Washington complican la decisión.
La invasión y bombardeo estadounidense en Venezuela pone en riesgo la realización de la Copa del Mundo 2026, organizada por EE.UU., México y Canadá. La FIFA, con antecedentes de veto a países en conflicto, debe decidir si aplica su reglamento, lo que generaría una crisis sin precedentes en el fútbol mundial.
El pasado sábado 3 de enero, Venezuela sufrió una intervención armada y bombardeos por parte de Estados Unidos, cuyo objetivo fue capturar al presidente Nicolás Maduro y a su esposa. Los detenidos fueron trasladados a Nueva York para ser juzgados por cargos de “narcoterrorismo”. Este evento, calificado como histórico y sin precedentes para Latinoamérica, ha desencadenado una grave crisis geopolítica cuyas repercusiones podrían extenderse al ámbito deportivo internacional.
En el centro de la polémica se encuentra la Federación Internacional de Fútbol Asociado (FIFA) y el destino del Mundial de Estados Unidos, México y Canadá 2026. El reglamento del máximo organismo del fútbol mundial establece que un país o federación puede ser vetada de todas las competiciones internacionales por este tipo de conflictos bélicos o intervenciones. La aplicación estricta de esta norma ahora amenaza con dejar sin sede el próximo torneo planetario.
Antecedentes históricos que marcan un precedente
La FIFA tiene historial de sanciones duras en casos similares. En 1992, Yugoslavia fue excluida por su guerra civil. Incluso antes, en 1950, Alemania fue vetada tras la desaparición de su federación a consecuencia de la Segunda Guerra Mundial. Estos casos sentaron un precedente regulatorio que la entidad podría invocar ahora.
El ejemplo más reciente y claro es el de Rusia. Hace tres años, tras invadir Ucrania, la FIFA, en conjunto con la UEFA y el Comité Olímpico Internacional, suspendió de manera inmediata a la selección y a todos los clubes rusos de toda competición internacional. Dicha sanción, que impide a Rusia participar en Eurocopas, Eliminatorias y torneos de clubes, se mantiene vigente hasta el día de hoy.
La tensión geopolítica se agrava con declaraciones sobre México
El panorama para Estados Unidos como organizador se complica aún más por las recientes declaraciones de su presidente, Donald Trump. Tras anunciar la detención de Maduro, Trump advirtió sobre la situación en el otro país coorganizador, afirmando: “los cárteles gobiernan México, ella (la presidenta Claudia Sheinbaum) no gobierna ese país. Algo habrá que hacer con México”.
Este mensaje, interpretado como una amenaza velada, incrementa notablemente la tensión bilateral a apenas seis meses del inicio del megaevento deportivo. La relación entre los dos países anfitriones es ahora un factor adicional de inestabilidad que la FIFA no puede ignorar en su evaluación.
Los vínculos de la FIFA con EE.UU. podrían inclinar la balanza
Existen, sin embargo, elementos que sugieren que la sanción aplicada a Rusia podría no replicarse con Estados Unidos. Recientemente, durante el sorteo del Mundial realizado el 5 de diciembre en Washington, el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, entregó un reconocimiento a Donald Trump “por sus contribuciones a la diplomacia mundial”.
Este gesto, sumado a la gran cantidad de eventos de la FIFA que se desarrollan en suelo norteamericano y la enorme inversión realizada para el Mundial, hace que muchos analistas consideren improbable una suspensión. De no mediar una sanción, el torneo se disputaría con normalidad, y la Selección argentina tendría la oportunidad de defender el título de campeón del mundo que obtuvo en Qatar 2022.
La decisión final recae sobre el Comité Ejecutivo de la FIFA, que deberá ponderar la aplicación estricta de su reglamento contra las enormes consecuencias económicas y logísticas de suspender un evento de esta magnitud a tan poco tiempo de su inicio. El mundo del fútbol aguarda una resolución que marcará un hito en la relación entre el deporte y la política internacional.
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