La escribana que certificó operaciones millonarias y sus misteriosas visitas a la Casa Rosada
¿Qué ocultan las siete visitas de esta escribana a la Casa Rosada y las operaciones que certificó? Los detalles que emergieron en Tribunales dejan un rastro de preguntas sin responder.
Una escribana irrumpió en Tribunales para declarar sobre operaciones inmobiliarias que involucran al ex vocero presidencial Manuel Adorni, dejando más preguntas que respuestas sobre su rol y sus vínculos. Adriana Mónica Nechevenko, con una presencia que captó todas las miradas, se convirtió en testigo clave de una causa que investiga movimientos financieros por cientos de miles de dólares.
Nechevenko certificó operaciones donde Adorni y su esposa Bettina Angeletti hipotecaron un departamento en Parque Chacabuco sobre avenida Asamblea al 1100 en noviembre de 2024. Con ese dinero, 100.000 dólares obtenidos de dos mujeres vinculadas a la Policía Federal, compraron una casa en el country Indio Cuá, en Exaltación de la Cruz, a nombre exclusivo de Angeletti.
Un año después, en noviembre de 2025, Adorni escrituró un departamento en calle Miró al 500, en Caballito, por un valor declarado de 230.000 dólares, notoriamente por debajo del precio de mercado. Pagó 30.000 dólares en efectivo y los 200.000 restantes fueron financiados por las vendedoras, Beatriz Viegas y Claudia Sbabo, con un crédito sin interés.
¿Qué dijo la escribana ante el fiscal?
Ante el fiscal Gerardo Pollicita, Nechevenko declaró: “Tengo clientes y acerqué a las partes”. Reconoció haber visitado la Casa Rosada en siete oportunidades entre 2024 y 2025, aunque se negó a detallar los motivos de esas visitas.
La causa dejó al descubierto una cadena de operaciones: hipoteca sobre Asamblea para comprar Indio Cuá, luego una hipoteca implícita en la venta de Miró para financiar Caballito, con planes de vender Asamblea para cerrar el ciclo. Los compromisos financieros superan los 300.000 dólares.
El misterio del dinero y el celular esquivo
La fiscalía no ha podido responder de dónde salió el dinero para estas operaciones, y Adorni tampoco lo aclaró con precisión. En otro momento intrigante, Nechevenko fue fotografiada manipulando un celular antes de declarar, pero cuando el fiscal le pidió que lo mostrara, dijo que no lo había traído. Al día siguiente, afirmó que el aparato de la foto no era suyo.
Con pelo castaño claro, saco rosa y anteojos pesados, Nechevenko no tiene sanciones penales en su carrera. En el pasado, fue escribana de traficantes de efedrina, certificando importaciones de casi diez toneladas entre 2007 y 2008, aunque según ella no participó del entramado.
Su relación con Adorni data de hace 25 años, según ella misma aclaró. “Conozco a Manu desde hace 25 años”, dijo, justificando su oficio de dar fe. Depositó su fe en el ahora cuestionado ex jefe de Gabinete.
Argentina descubrió así a una nueva figura en el escenario judicial, una escribana que sabe dar fe en un país donde eso se ha convertido en un arte escénico. Su estética burocrática y sonrisa distante dejaron a todos preguntándose cuántos enigmas se alojan en su baticueva.
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