La escalofriante rutina de los adolescentes sicarios que sumieron a Rosario en el caos

¿Cómo es posible que adolescentes vivan una doble vida entre el shopping y el sicariato? Los escalofriantes detalles del plan que utilizó a menores para sembrar el pánico en las calles de Rosario, dejando una estela de víctimas inocentes.

Por infotucuman · 28/02/2026 · min de lectura
La escalofriante rutina de los adolescentes sicarios que sumieron a Rosario en el caos

Un adelanto del libro “Niños sicarios”, de Germán de los Santos, revela los detalles de una ola de crímenes que paralizó a la ciudad de Rosario. Adolescentes que de día parecían chicos comunes y de noche ejecutaban órdenes de asesinato “al voleo” para sembrar el terror. La trama, calificada como “narcoterrorista”, utilizó a menores no punibles para atacar taxistas, colectiveros y un playero, buscando colapsar los servicios esenciales.

La doble vida de los asesinos

Los protagonistas, identificados con iniciales como MEC y DMG, alternaban entre cometer homicios y actos de adolescente. Luego de asesinar a dos taxistas en menos de 26 horas, uno de los sicarios de 15 años fue al shopping Alto Rosario a cortarse el pelo y comprar zapatillas con el dinero cobrado. “Por un instante serían fugazmente adolescentes”, describe el texto, que contrasta esta normalidad con la frialdad de apretar el gatillo.

El fiscal Adrián Spelta admitió la novedad de esta planificación con menores. “No habíamos visto antes esta planificación tan marcada con menores de edad”, declaró. Los jóvenes ejecutaban órdenes sin conocer a sus víctimas ni los motivos, actuando como “máquinas destempladas”.

Un plan para paralizar la ciudad

Los asesinatos no fueron aleatorios. Formaban parte de una estrategia para generar caos. Tras los taxistas Héctor Figueroa y Diego Celentano, el blanco fueron los colectiveros. Un primer ataque contra un ómnibus de la línea 122 falló, pero horas después, Axel Herrera, de 19 años, asesinó al chofer Marcos Daloia de la línea K.

Daloia recibió un disparo en la cabeza y agonizó tres días. El crimen, cometido a las 18:30 en plena calle, provocó que la Unión Tranviarios Automotor (UTA) decretara un paro. El plan empezaba a surt efecto: Rosario se quedaba sin taxis y sin colectivos.

Detalles que alarmaron a los investigadores

La investigación encontró peculiaridades inquietantes. En las escenas de los crímenes de los taxistas se hallaron zapatillas abandonadas: una DC blanca y una Nike negra, lo que algunos interpretaron como una posible “firma”. Más grave aún, las vainas servidas eran calibre 9 milímetros con la inscripción “PSF”, pertenecientes a la Policía de Santa Fe.

Los sicarios también atacaron la Comisaría 15ª con seis disparos e incendiaron un taxi. Originalmente, la orden era matar a un recolector de residuos para dejar la ciudad sin basura, pero al no encontrar un camión, improvisaron atacando la sede policial.

El clímax del terror: la muerte del playero

La fase final del plan buscaba detonar el pánico total. En la noche del sábado, DMG, el sicario de 15 años, fue llevado a una estación de servicio Puma en Rojas y White. Vestido con una bermuda sucia y ojotas, esperó y luego ejecutó a Bruno Bussanich, un joven de 25 años que hacía semanas trabajaba allí.

Bussanich, técnico electromecánico y padre de un niño de dos años, recibió tres disparos: dos en el torso y uno en la cabeza. El sicario dejó caer un papel con una amenaza al gobierno antes de huir. La víctima murió casi en el acto. Su pareja, Jimena López, pidió justicia en redes: “Si puede matar, puede asumir las consecuencias”.

Una ciudad al borde del colapso

Mensajes falsos de WhatsApp sobre un toque de queda comenzaron a circular, vaciando bares y calles. “Los rosarinos habían comenzado a tomar sus propias decisiones”, señala el libro. Las autoridades, incluidos el gobernador Maximiliano Pullaro y el intendente Pablo Javkin, estaban perplejos ante la escala de la crisis, manteniendo reuniones urgentes con fuerzas federales y la ministra Patricia Bullrich.

El libro “Niños sicarios”, publicado por editorial Sudamericana, expone esta trama que refleja un fenómeno creciente: la utilización de menores por el crimen organizado. Una historia donde la adolescencia se entrelaza con la más cruda profesionalización del homicidio por encargo.

También puede interesarle

Sociedad
Sociedad
Sociedad
Sociedad
Sociedad
Sociedad
Publicidad