La crisis que sacude al Gobierno: el escándalo Adorni llega a los grupos de padres y la tensión crece en Balcarce 50

El escándalo Adorni ya no es solo político: llegó a los chats de padres de colegio y tiene a la Justicia investigando su casa de lujo y viajes privados. Mientras Milei y su hermana lo defienden con furia, el Gabinete está “trabado” y teme a la “hermanísima”. ¿Cuánto más podrá resistir la presión este Gobierno que gobierna “a los saltos”?

Por infotucuman · 22/03/2026 · min de lectura
La crisis que sacude al Gobierno: el escándalo Adorni llega a los grupos de padres y la tensión crece en Balcarce 50

El escándalo por los viajes y la casa de lujo del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, traspasó la esfera política para instalarse en el lugar más incómodo: la vida cotidiana de los argentinos. La palabra “deslomar” y las dudas sobre su patrimonio ya son tema en chats de colegios, mientras la Justicia avanza con una investigación por enriquecimiento ilícito. En el Gobierno, la defensa a ultranza de los hermanos Milei choca con un aislamiento creciente y funcionarios que “temen que su cabeza termine bajo la guillotina de la hermanísima”.

La inquietud principal entre los defensores de Adorni no es la gravedad jurídica de los casos, sino su penetración en la conversación pública. Un episodio revelador ocurrió el lunes pasado en el chat de padres del colegio de un alto funcionario. Tras un comentario banal, otro integrante hizo un chiste usando el verbo “deslomar”, en clara alusión al escándalo. El silencio posterior fue elocuente: el tema había llegado a un espacio ajeno a la política.

La pregunta que ronda en el universo libertario es clara: ¿Podrá sostenerse Adorni en el cargo frente a una sociedad que lo mira con desconfianza? Los costos políticos son altos y el efecto negativo podría salpicar directamente al presidente Javier Milei. Algunos recuerdan, con cautela, el caso del diputado José Luis Espert, donde el ímpetu de la defensa oficial duró “menos que un fin de semana”.

Contención y furia en la cúpula

Milei y su hermana Karina se encargaron de contener a Adorni “desde lo político, pero también desde lo emocional”. Lo encontraron golpeado y abatido, con pocas ganas de volver a enfrentar los micrófonos. Esta contención contrasta con la furia creciente de los hermanos gobernantes hacia la prensa, a quienes consideran los únicos responsables de la crisis.

El presidente evita las preguntas sobre el tema y cuando se refiere a ello lo hace con improperios: “Miren si nos vamos a dejar correr por los que se robaron un PBI”. Esta postura marca un “giro copernicano” en la comunicación oficial, donde los hechos concretos parecen diluirse ante la narrativa de “la casta” versus el Gobierno.

La Justicia sigue el rastro del dinero

La semana pasada fue aún más complicada para el jefe de Gabinete. La Justicia, a partir de una denuncia de la diputada Marcela Pagano, investiga con qué fondos compró una casa en el Indio Cua Country Club. Su sueldo es de algo más de 4.000.000 de pesos, pero hasta diciembre era inferior a los tres millones. Su declaración jurada ante la Oficina Anticorrupción no incluye esa propiedad ni un patrimonio considerable previo a asumir.

El foco también está en los viajes. Se rastrean los vuelos privados a Punta del Este con su familia durante el feriado de Carnaval, financiados por su amigo, el empresario Marcelo Grandio. Las explicaciones de ambos han estado plagadas de inconsistencias. Grandio llegó a asegurar, con un error incluido, que Adorni había pagado una parte “con plata del Estado”. Ante la presión, decidieron no dar más entrevistas.

El viernes se sumó un dato grave: una de las facturas que analiza la Justicia fue emitida por un broker de vuelos, Agustín Ismel Issin, a nombre de Grandio el 9 de marzo, cuando el viaje se realizó en febrero. Esto sugiere que la factura se hizo cuando el viaje trascendió, lo que podría implicar una coordinación posterior. Grandio tiene contratos con el Estado y conducía un programa en la TV Pública, que depende de Adorni, lo que abre la puerta a un posible delito de dádivas para el funcionario.

Un Gabinete “trabado” y gobernando “a los saltos”

Las conjeturas sobre un posible cambio desnudan el aislamiento del Gobierno. La mesa política es descrita como “una caricatura”. Figuras clave como Santiago Caputo o Diego Santilli no fueron consultados sobre el escándalo Adorni. Sandra Pettovello es respetada, pero tampoco es consultada en estas cuestiones.

Karina Milei se apoya en Daniel Lule y Martín Menem, quienes comparten la idea de que Adorni no puede irse. Sin embargo, son pocos los funcionarios que dan la cara públicamente. La mayoría calla, temiendo que un error los ponga en la mira de “la hermanísima”. Desde adentro del Gabinete admiten: “Estamos trabados, algo hay que hacer. No podemos andar a los saltos todos los días”.

La sombra del caso $Libra y la negación de los hechos

El caso de la criptomoneda $Libra terminó de alimentar la “fiebre conspirativa” de los Milei. Nuevamente, la estrategia es rechazar los hechos sin dar explicaciones. El vínculo con el lobista Mauricio Novelli, puente entre Milei y Hayden Davis, es un foco de tensión. Desde que trascendió un documento sobre un presunto pacto por cinco millones de dólares, solo hubo silencio oficial.

Sin embargo, se confirmó que Milei y su hermana hablaron con Novelli antes y después de la publicación del tuit que hizo subir la criptomoneda, a pesar de que el presidente había negado los contactos. Fuentes judiciales afirmaron que en la causa existen “audios realmente llamativos, en los que la autoridad presidencial queda menoscabada”.

Monólogos presidenciales y un humor social en baja

En medio de la crisis, el presidente Milei busca distracciones en largos monólogos sobre el legado de Adam Smith, incluso en reuniones convocadas para tratar otros temas. Su ánimo oscila entre la euforia y la bronca en minutos, especialmente cuando algo se escapa de su control o ve discusiones en redes contrarias a su credo económico.

Esta actitud choca con los datos de la realidad. El 1 de marzo aseguró frente al Congreso que la desocupación no había aumentado durante su gestión, algo que el INDEC desmintió al reportar un 7,5% para el cuarto trimestre de 2025 (1,1 puntos más que en 2024). Tampoco se cumplieron sus pronósticos de una caída abrupta de la inflación, que según estimaciones del propio Ministerio de Economía podría superar el 3% este mes, más del doble que hace un año.

Esta suba de precios, junto a los traspiés políticos, está resintiendo el humor social de modo significativo desde inicios de 2026. Una paradoja para un Gobierno que, el 1 de marzo, recomendó por cadena nacional “no tener alergia a los datos”. Atentar contra los datos y los hechos, concluye el análisis, debería ser considerado un sacrilegio.

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