La confesión del padre de Kim Gómez: “Seguí los rastros de sangre para entender qué pasó”

Un padre se transformó en detective para descifrar la muerte de su hija de 7 años. Lo que descubrió siguiendo las huellas del crimen y lo que exige ahora en el juicio te dejará sin palabras.

Por infotucuman · 22/02/2026 · min de lectura
La confesión del padre de Kim Gómez: “Seguí los rastros de sangre para entender qué pasó”

El juicio por el crimen de Kim Gómez, la nena de 7 años asesinada en La Plata, obliga a su familia a revivir cada detalle del horror. Su padre, Marcos Gómez, reveló en TN que se convirtió en su “propio perito” para reconstruir los últimos momentos de su hija, una búsqueda desesperada que lo llevó a seguir los rastros de sangre por las calles. Mientras el principal acusado, un joven de 17 años, enfrenta cargos por homicidio en ocasión de robo, la familia clama por una condena ejemplar que “marque un antes y un después”.

El desarrollo de las audiencias en La Plata ha significado para Marcos Gómez un regreso insoportable a la escena del crimen, ocurrido en febrero de 2025. “Se siente muy feo revivir todo lo que pasó. Había cosas que yo intenté saber y no sabía. Hoy me estoy enterando”, confesó el hombre, quien incluso discutió con su propia familia para evitar que presenciaran los testimonios.

La investigación personal de un padre desesperado

La necesidad obsesiva de entender lo ocurrido llevó a Gómez a realizar una investigación paralela. “Yo fui mi propio perito. Caminé esas cuadras un montón de veces, llevé un auto, hice las maniobras que se veían en la tele”, relató. Su único objetivo era descifrar un interrogante angustiante: saber si su pequeña hija había sufrido durante el violento robo en el que fue arrastrada.

El día posterior a la tragedia fue aún más desgarrador. “Seguí los rastros de sangre buscando sus cosas. Quería saber si mi hija falleció en el momento… nadie me podía ser claro”, explicó. El insomnio se volvió su compañero, atormentado por un sonido que no lo abandona: “Lo único que se te viene a la cabeza es escuchar sus gritos”.

El testimonio de los vecinos durante el juicio terminó de dimensionar la magnitud del trauma colectivo. “Ver a esas personas con la mirada rota, con el nudo en la garganta… eso las va a perseguir para toda la vida”, sostuvo Gómez sobre quienes fueron testigos del hecho.

El reclamo de justicia y el encuentro que busca

El principal imputado, que tenía 17 años al momento del hecho, se enfrenta a una expectativa de pena que va de 10 a 25 años por homicidio en ocasión de robo, aunque podría verse reducida por el régimen penal juvenil. Para el padre de Kim, el resultado del juicio es fundamental: “Después de desgarrar a mi hija como la desgarró, sería una falta de respeto que no haya una condena ejemplar”.

Con respecto al segundo involucrado, un adolescente de 14 años considerado inimputable, su decepción es profunda: “Es donde más decepcionado me siento como ser humano… ni un poquito de empatía”.

Marcos Gómez también reveló un deseo íntimo que guarda para el futuro: hablar cara a cara con el acusado mayor. “Él es el único que sabe el último segundo de mi hija. Es lo que quiero saber”, afirmó, buscando una verdad que solo el joven puede darle.

Pese al dolor insondable, el padre encuentra un sentido al proceso judicial. “Atravesar el juicio… no sé si cura o cicatriza, pero es importante. Muy importante”, reconoció. La familia espera un veredicto en las próximas semanas, mientras Marcos intenta transformar su tragedia personal en un mensaje de prevención, trabajando con jóvenes en clubes y proyectos sociales.

Antes de despedirse, dejó una reflexión que resume su lucha: “No se gana nada acá… pero que sirva de ejemplo para que no vuelva a pasar”.

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