La confesión de Justina Gordillo: reveló el oscuro secreto de “El Militar” Sosa y su terror en prisión
Desde su celda, la secretaria judicial procesada rompió el silencio y contó lo que “El Militar” Sosa le confesó sobre su pasado. Los detalles de su declaración y el miedo que la invade revelan una trama que va mucho más allá del crimen.
La investigación por el asesinato de Érika Antonella Álvarez, ocurrido el 7 de enero, profundiza en un entramado de consumo de drogas y presuntos vínculos con el narcomenudeo que rodeaba a los implicados. Justina Gordillo, la secretaria judicial procesada por encubrimiento, declaró ante el fiscal Pedro Gallo y describió un calvario carcelario que la aterra.
“Todo esto es distinto a mi vida. Estar acá me da pánico. No puedo ver a mis hijos. En la cárcel me gritan asesina y me quieren pegar. No puedo salir de la celda”, afirmó la funcionaria, asistida por sus abogadas María Florencia Abdala y Camilo Atim. Su declaración expone el miedo que le genera el caso: “Mi familia está muy mal y, como se dijeron cosas de narcotraficantes, me da terror el tema”.
¿Qué sabía Gordillo sobre las actividades de Sosa?
Gordillo aseguró desconocer cualquier actividad ilícita de Felipe “El Militar” Sosa, imputado como autor del homicidio. Sin embargo, en su testimonio reveló un dato clave: “No sabía que él vendía drogas. Me dijo que hace más de tres años estaba muy descontrolado y que comercializaba pastillas en fiestas electrónicas”.
Esta afirmación conecta directamente con otra investigación instruida por el fiscal José Sanjuán, vinculada a la supuesta comercialización de éxtasis en eventos electrónicos. En ese expediente fueron procesados César Fernández Fazio y Mariano Valdez, y Sosa figura como presunto proveedor, según fuentes judiciales.
Ninguno de los acusados en esa causa aceptó declarar como testigo protegido, lo que complejiza aún más el panorama.
Los vínculos que tejen la trama
La pareja de la víctima era Carlos “El Paraguayo” Ferreyra, un ciudadano paraguayo detenido en 2021 en Juan Bautista Alberdi en una causa por presunta organización dedicada al traslado de marihuana en vuelos ilegales. Se supo que habría regresado a la provincia en 2023.
Testimonios en el expediente indican que Ferreyra habría sido quien presentó a Sosa con la joven asesinada. No obstante, Gordillo negó rotundamente haber tenido contacto con él.
La trama se extiende a un procedimiento realizado en 2023 en una vivienda de la calle Frías Silva al 1.300, en Yerba Buena, donde se hallaron plantas y elementos para el cultivo de marihuana. Sosa fue sobreseído en esa causa por el juez federal José Manuel Díaz Vélez, aunque la resolución fue apelada por el fiscal Agustín Chit y aún no es firme.
La defensa de Sosa y el rechazo a las acusaciones
Los defensores de Felipe Sosa, Marcelo Cosiansi y Rubén Flores, salieron al cruce de las versiones que lo vinculan al narcotráfico. “Lo que él padece es un grave problema de adicción. Es todo. No hay ningún indicio que corrobore esa versión”, afirmaron los letrados.
Con múltiples aristas abiertas, la causa avanza mientras la Justicia intenta determinar responsabilidades en un caso donde el crimen y las sospechas de narcotráfico aparecen estrechamente entrelazados. La declaración de Gordillo no solo aporta detalles sobre las actividades de Sosa, sino que también pinta un cuadro desgarrador de las condiciones que enfrenta dentro del sistema carcelario.
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