La clave del doble comando: por qué la alumna pudo aterrizar tras la desesperada decisión del instructor

¿Sabías que un sistema de doble comando fue la razón por la que una alumna pudo aterrizar un avión después de que su instructor se lanzara al vacío? Los detalles detrás de esta tragedia en Córdoba.

Por infotucuman · 07/07/2026 · min de lectura
La clave del doble comando: por qué la alumna pudo aterrizar tras la desesperada decisión del instructor

Un instructor de vuelo se arrojó de un avión en pleno vuelo en Córdoba, pero su alumna logró aterrizar ilesa. ¿Cómo lo hizo? La respuesta está en un sistema de doble comando que permitió que la joven tomara el control sin asistencia.

Un detalle técnico que salvó una vida

El avión Cessna C-150 utilizado en la escuela Flying Parrot Córdoba está equipado con un sistema de doble comando. Eduardo Álvarez, dueño de la escuela y jefe del fallecido instructor Leandro Bertazzo, explicó a TN Central: “Tiene doble comando. Se maneja con las manos y tiene cuatro pedales. Tanto el piloto como el instructor pueden controlar la dirección”. Esta característica fue determinante para que la alumna, que ya poseía licencia de piloto privado y sumaba horas de vuelo, pudiera mantener el control y aterrizar sin sufrir heridas luego de que Bertazzo abriera la puerta y se lanzara al vacío.

Las últimas palabras del instructor

Álvarez reconstruyó los momentos previos al salto. Según su relato, Bertazzo le dijo a la alumna: “Vos sabés lo que tenés que hacer”. Luego se quitó los auriculares, dejó el celular y abrió la puerta del avión antes de caer. El director de la escuela comparó esa acción con “querer abrir la puerta de un auto que circula a 200 kilómetros por hora”. A pesar de la maniobra, el avión no sufrió daños, ni siquiera en la puerta.

La investigación judicial

La Justicia Federal de Córdoba, competente en incidentes aéreos, investiga si la decisión de Bertazzo fue voluntaria. Buscan reconstruir los últimos minutos del vuelo mediante peritajes y el testimonio de la estudiante. Bertazzo, de 42 años, llevaba una década formándose en la institución, donde obtuvo licencias de piloto de transporte de línea aérea (PTLA), comercial de primera clase e instructor de vuelo. También había trabajado en Chile.

Tras la tragedia, sus compañeros conocieron aspectos de su vida personal que ignoraban. “Él había ido a un instituto neuropsiquiátrico, pero nadie sabía de ese tema. Solo la familia”, concluyó Álvarez.

Leandro Bertazzo tenía 42 años y trabajaba como instructor de vuelo en Córdoba.

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