La captura de Maduro expone la frágil posición diplomática de Argentina

El apoyo de Milei a la captura de Maduro por EE.UU. deja al descubierto la debilidad diplomática argentina, con relaciones rotas con Venezuela, una Cancillería desmantelada y ciudadanos detenidos sin capacidad de negociación.

Por infotucuman · 05/01/2026 · min de lectura
La captura de Maduro expone la frágil posición diplomática de Argentina

El apoyo inmediato del gobierno de Javier Milei a la operación estadounidense que capturó a Nicolás Maduro revela una profunda división regional y deja al descubierto la debilidad de la Cancillería argentina. La falta de interlocutores y una política exterior desmantelada complican la gestión de múltiples asuntos pendientes con Venezuela.

La rápida reacción del gobierno argentino, respaldando la incursión de un comando especial de Estados Unidos en territorio venezolano y la posterior captura del dictador Nicolás Maduro, trasciende el mero gesto de alineamiento. Este movimiento, condenado por líderes como Lula da Silva en Brasil, actúa como un síntoma de una región fracturada y, al mismo tiempo, interpela directamente la capacidad operativa de la diplomacia de Milei. La relación asimétrica con Washington y el desarme del poder negociador de Argentina plantean interrogantes urgentes sobre cómo el país manejará los numerosos frentes abiertos en la era posterior a Maduro.

Un apoyo que quedó en off side

El Presidente Milei mantuvo durante el sábado su línea de apoyo a la “democratización” de Venezuela mediante la fuerza, una postura que ya había esbozado en la última cumbre del Mercosur. El gobierno apostó prematuramente por la línea de que el poder debía recaer inmediatamente en Edmundo González Urrutia, el delfín de la líder opositora María Corina Machado, a quien actas independientes daban como ganador de las elecciones de julio de 2024. La Cancillería, liderada por Pablo Quirno con el aval de Milei, emitió un comunicado expresando que “el Gobierno argentino espera y apoya que esta nueva situación haga posible que las autoridades legítimamente elegidas por el pueblo venezolano en las elecciones celebradas en 2024, incluido el presidente electo Edmundo González Urrutia, puedan finalmente ejercer su mandato constitucional”.

Sin embargo, esta posición quedó descolocada pocas horas después, cuando el presidente Donald Trump descartó a Corina Machado como la cara de la transición y, por el contrario, elevó a la vicepresidenta chavista Delcy Rodríguez como una posible sucesora, a quien comenzó a presionar este mismo domingo. Este giro de los acontecimientos dejó en una situación comprometida al Gobierno argentino, que desde el reemplazo de Diana Mondino por Gerardo Werthein al frente del Ministerio de Relaciones Exteriores ha visto desmantelado por completo su poder diplomático.

Una Cancillería vaciada y sin especialistas

La actual estructura de la Cancillería argentina carece de figuras clave para la conducción política. No existe un vicecanciller, quien en los hechos fungía como secretario de Relaciones Exteriores y jefe del área política. Tampoco hay un subsecretario de Política Latinoamericana. Los diplomáticos a cargo de la región, Juan Manuel Navarro y la directora de América del Sur, Natalia Gunski, son considerados perfiles operativos sin poder de representación efectiva, ya que no son funcionarios de planta.

Hasta hace muy poco, algunos de los temas más espinosos eran llevados por el exjefe de Gabinete, Guillermo Francos. En la actualidad, no hay un responsable claro, lo que deja en la incertidumbre la posición que adoptarán Milei y Quirno en diversas cuestiones, especialmente si Trump decide empoderar a Delcy Rodríguez. El Gobierno debe tomar decisiones en varios frentes pendientes.

“El Gobierno de la República Argentina valora la decisión y la determinación demostradas por el Presidente de los Estados Unidos de América y por su Gobierno en las recientes acciones adoptadas en Venezuela que derivaron en la captura del dictador Nicolás Maduro, líder del Cartel…” — Pablo Quirno (@pabloquirno) January 3, 2026

Relaciones bilaterales rotas y ciudadanos en riesgo

Fuentes en Brasil consultadas por Clarín manifestaron su expectativa de que el gobierno de Milei “se ocupe cuanto antes de sus propias relaciones bilaterales con Venezuela”, actualmente interrumpidas y sin un canal de diálogo formal. La política activa de Argentina bajo Milei respecto a los asilados en su embajada y sus reclamos por derechos humanos en la ONU contra las vejaciones de Maduro, Daniel Ortega y el gobierno cubano fue completamente desmantelada. Maduro expulsó a los diplomáticos argentinos de Caracas y se vaciaron las cuentas argentinas en el Banco de Venezuela. En las sedes diplomáticas argentinas en Venezuela hoy flamea la bandera de Brasil, su representante protector, y nadie se hace cargo más que de lo estrictamente consular, una situación de despojo que pocos países comparten.

Esta debilidad se refleja de manera dramática en la pérdida de capacidad para negociar el destino del gendarme Nahuel Gallo y otros dos argentinos, literalmente secuestrados y encarcelados por fuerzas chavistas. En su momento, la exministra de Seguridad, Patricia Bullrich, abrió canales de pedido ante el Departamento de Estado, el Homeland Security y el Pentágono para que el efectivo fuera incorporado a un posible intercambio de presos o a un operativo de salvataje. No obstante, como se ha evidenciado, cada país negocia por sus ciudadanos de manera individual. Argentina carece hoy de negociadores de cualquier tipo y depende completamente de los Estados Unidos o del futuro gobierno de transición en Venezuela.

El desafío multilateral y las investigaciones pendientes

Para este lunes está convocada una reunión del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, organismo del que Argentina no forma parte, lo que le quita la necesidad inmediata de tomar partido. Sin embargo, el fuerte impulso del gobierno a la candidatura de Rafael Grossi como secretario general del organismo pone la mirada internacional sobre el compromiso argentino con el multilateralismo. La comunidad internacional, y en particular Latinoamérica, observa cómo se posiciona el país ante el respeto a la Carta de la ONU, que Donald Trump habría violado con su entrada en Venezuela y la captura de Maduro, más allá de los juicios sobre las violaciones a los derechos humanos de la dictadura.

Paralelamente, Argentina lidera los preparativos de un comunicado entre diez países destinado a neutralizar una posible declaración de la Comunidad de Estados de Latinoamérica y el Caribe (CELAC) que condene la incursión estadounidense. Esta reunión, que tendría lugar en las próximas horas, expone nuevamente las enormes diferencias entre Milei y Lula da Silva y pondrá a prueba el liderazgo que el presidente argentino busca ejercer en ese bloque.

Otro tema que pondrá a prueba al gobierno es la posible reactivación de las investigaciones sobre la corrupción vinculada entre el chavismo y el kirchnerismo en Argentina. Se afirma que estos negocios ilícitos movieron más de 2.500 millones de dólares en más de una década. A fines del año pasado, un grupo de venezolanos amparados por Transparencia Internacional estuvo en el país relevando información para reactivar esas causas, pero no encontró demasiado entusiasmo. A la inversa, la oposición venezolana reclama desde hace años que Argentina “debe” a Venezuela más de diez mil millones de dólares por embarques de combustible enviados por Hugo Chávez a los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner, que aseguran nunca fueron pagados.

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