La caída de Adorni: el punto débil que sacude los cimientos del Gobierno de Milei
La designación estrella de Milei se desploma entre sospechas. ¿Su caída es solo el primer dominó? Descubrí las batallas internas y los nombres que suenan para reemplazarlo en un gobierno que se resquebraja.
La fragilidad del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, se ha convertido en el talón de Aquiles de un gobierno que se construyó sobre un discurso de pureza moral. Las dudas sobre su patrimonio y sus explicaciones pendientes abren una crisis interna que expone las tensiones entre los grupos de poder y la falta de experiencia en la gestión estatal.
El caso del ahora suspendido jefe de Gabinete no es un hecho aislado. Se enmarca en una serie de episodios judicializados que ponen en tela de juicio la transparencia prometida, como el caso $LIBRA y las negociaciones vinculadas a la AFA. Para una administración que llegó al poder prometiendo “limpiar a la casta”, cada sospecha tiene un costo político multiplicado.
¿Quién era Manuel Adorni para el Gobierno?
Adorni no era un funcionario más. Representaba la mayor apuesta política de La Libertad Avanza. Javier Milei lo catapultó desde la vocería matutina, un espacio de alta visibilidad, hasta candidato a jefe de Gobierno porteño y, finalmente, lo designó como jefe de Gabinete tras la salida de Guillermo Francos. Era la figura en la que más había invertido el espacio oficialista, respaldado firmemente por Karina Milei.
Su debacle, por lo tanto, no es solo un problema personal. Es una pérdida estratégica significativa. Una de sus funciones clave, rendir cuentas en el Congreso, se ha vuelto un campo minado. Adorni ya suspendió su próxima visita, y cada futura comparecencia promete ser un festín para la oposición, dada la “fragilidad” que hoy lo rodea.
La danza de los reemplazos y la interna de poder
El hecho de que ya circulen nombres para sucederlo es una señal clara de su debilitamiento. En los pasillos del poder se menciona a figuras como el canciller Pablo Quirno, Diego Santilli, la ministra Sandra Pettovello o la legisladora Pilar Ramírez, cercana a Karina Milei.
Este episodio parece ser la contracara del avance político de Karina Milei tras el triunfo electoral de octubre. Su estrategia de privilegiar la lealtad por sobre la experiencia se impuso a la línea de Francos, que abogaba por una alianza con el macrismo para oxigenar el gobierno. La salida de Francos y el ascenso de Adorni marcaron ese rumbo.
Mauricio Macri, en aquel momento, envió un tuit premonitorio. Criticó la decisión de reemplazar a un hombre de “capacidad y equilibrio” por otro “sin experiencia” y advirtió sobre la falta de resolución de las disputas internas. Hoy, ese diagnóstico parece haberse materializado.
Un gobierno sin equipo y con desconfianza
La crisis de Adorni ilumina un problema de fondo: La Libertad Avanza no es un equipo consolidado. Es un grupo que llegó “de manera aluvional al poder”, como señala el análisis, sin partido, sin experiencia común y con un alto nivel de desconfianza interna.
Esta desconfianza corroe la capacidad de gestión. Las tensiones son visibles, especialmente entre el entorno de Karina Milei y el del operador Santiago Caputo. Se libran batallas silenciosas por el control de áreas sensibles como la SIDE y la Aduana, mientras el Presidente intenta mediar, como en una emotiva reunión donde le pidió a Caputo que no se fuera.
El experimento de gobernar con quienes prometían ser ajenos a las prácticas políticas tradicionales ahora muestra sus grietas. La pregunta que flota en el aire es si estos defectos siempre estuvieron allí y ahora se hacen más visibles por un clima económico complejo, o si el deterioro en la imagen es consecuencia directa de esta crisis de integración y gestión.
Lo cierto es que el “fin” que Adorni solía poner a sus declaraciones, ahora parece resonar sobre su propia carrera política, dejando al descubierto las profundas contradicciones de un gobierno que se jactaba de su superioridad moral.
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