La bomba política que explota en el Norte: gobernadores peronistas que ahora juegan para Milei
¿Qué llevó a los históricos bastiones peronistas del Norte a darle el sí a la reforma de Milei? Detrás del voto clave en Diputados se esconde una guerra interna que podría cambiar todo para 2027.
La reforma laboral de Javier Milei avanza en el Congreso no solo por la fuerza de su bloque, sino por un apoyo inesperado que desató una tormenta interna en la oposición. Mientras el Gobierno celebra la media sanción, un enojo profundo recorre las filas kirchneristas, que apuntan contra provincias del Norte cuyos diputados dieron quórum y votaron a favor del proyecto oficialista. Detrás de los votos clave, se esconde una trama de traiciones y estrategias electorales que está reconfigurando el mapa político nacional.
El miércoles 11 de febrero, el Senado trató la reforma laboral y un artículo polémico sobre licencias médicas, que convertía a los trabajadores en “caranchos” según la oposición, frustró momentáneamente el trámite exprés. Aunque nadie se adjudicó la autoría de esa modificación, Federico Sturzenegger la festejó como un regalo de cumpleaños. Mientras, Luis “Toto” Caputo despotricaba contra los empresarios, a quienes les bajaron un 85% las cargas patronales y, según él, “se quedaron callados”.
¿Quiénes son los “traidores” del Norte?
El centro del enojo kirchnerista se ubica en Tucumán, Salta y Catamarca. Son las mismas provincias que en 2023 desdoblaron sus elecciones y que ahora, según la visión K, están jugando a favor de Milei. Los gobernadores del Norte fueron quienes arrinconaron a Cristina Kirchner para que depusiera la candidatura de Wado de Pedro y habilitaran la de Sergio Massa. Hoy, la historia parece dar un giro irónico.
Desde el kirchnerismo cargaron contra los tres diputados de Catamarca que responden al gobernador Raúl Jalil: Fernanda Ávila, Sebastián Nóblega y Dante López Rodríguez. También apuntaron contra los legisladores que reportan al mandatario tucumano, Osvaldo Jaldo. Javier Noguera estuvo ausente en la votación, mientras que Gladys Medina y Elia Marina Fernández votaron con los libertarios a favor de la reforma.
Cerca de Jaldo se desentendieron del asunto con un argumento simple: “Nuestros diputados siempre dan quórum”. Una postura similar tomó el gobernador de Salta, Gustavo Sáenz, quien arropó la ley bajo el poncho. Esta actitud genera una contradicción flagrante: el sello “Tucumán Primero”, con el que Jaldo ganó en octubre con el 50% de los votos, prometía durante la campaña: “Vamos a ponerle un freno al Gobierno de Milei”.
La batalla por los votos y el “plan sabotaje”
La sesión en Diputados fue un operativo logístico de alto voltaje. La Libertad Avanza, con un bloque de 95 legisladores, necesitaba sumar aliados para alcanzar los quórums. Logró 40 votos adicionales con el apoyo de gobernadores peronistas y otros aliados. El Fondo de Asistencia Laboral (FAL) se salvó por un solo voto más del piso (130), mientras que el artículo sobre la eliminación de los estatutos obtuvo 126 votos.
La suspensión de vuelos por el paro general de la CGT sumó presión. El oficialismo tuvo que mandar a buscar en auto a algunos diputados para asegurar las votaciones. El viernes terminó con la intriga por un paquete bomba que explotó en la sede de la Escuela de Gendarmería y con el pedido de expulsión a la diputada Florencia Carignano, acusada de sabotear la sesión al desenchufar micrófonos. La campaña electoral, al parecer, ya empezó.
Milei, por su parte, ató todos los señalamientos a su política económica como un “intento de desestabilización”. La saga comenzó con las críticas de Paolo Rocca, CEO de Techint, sobre competencia desleal, a lo que el Presidente respondió con un “Chatarrín”. El cierre de FATE, a horas de la sesión en Diputados, desató teorías de confabulación, con trolls y el propio Milei apuntando al dueño Javier Madanes Quintanilla, vinculándolo con Sergio Massa.
El costo social y la grieta en el peronismo
Mientras se libran estas batallas políticas, los números pintan un panorama social complejo. Un estudio de la Fundación Encuentro señala un “deterioro del poder adquisitivo”. El Salario Mínimo, Vital y Móvil tiene en febrero la menor capacidad de cobertura de la canasta básica total para un hogar tipo de toda la serie, habiendo perdido alrededor del 35% desde 2023 a 2026.
El haber mínimo jubilatorio con bono acumula ocho meses consecutivos de caída real, un 5,5% por debajo del nivel de hace un año. La AUH más Tarjeta Alimentar encadena ocho meses de caída real, perdiendo 10 puntos de cobertura de la canasta alimentaria individual desde junio de 2025. Este es el dedo en la llaga que el peronismo intenta explotar, aunque parece debilitado y sin una estrategia clara más allá de esperar una nueva medida de fuerza de la CGT.
La autocrítica massista, por ahora, solo llega a la estrategia electoral. “Si Alberto Fernández no hubiese permitido el desdoblamiento de las elecciones en algunas provincias, hubiésemos ganado en primera vuelta”, dijo Cecilia Moreau en C5N. Mientras, el expresidente Alberto Fernández asomó desde su encerrona en Puerto Madero para jactarse de su invicto en paros nacionales, un gesto que poco aporta a la unidad opositora.
El peronismo busca una hendija en el rechazo social a la reforma. “La gente no entendía nada de la reforma laboral, nada, nada, hasta mi hermano me llamó para preguntarme. Lo que han hecho con las licencias médicas fue exhibir de un modo espantoso lo que buscan”, admitió un dirigente kirchnerista. Pero es un suspiro. Rápidamente, el Senado sacó un nuevo dictamen y la reforma laboral será ley este viernes próximo, antes de la inauguración de las sesiones ordinarias, tal como quiere Milei.
En medio de este polvorín, Dios los cría y el viento de Pinamar los amontona. En el parador de moda *Casa Mar* se reunieron este verano Massa, De Pedro y hasta Patricia Bullrich. Por la ciudad balnearia también anduvieron Cristian Ritondo y Santiago Caputo para la inauguración de una YPF. La LLA y el PRO ahora juegan una disputa local por el plan Pinamar 2050, un boom inmobiliario que el intendente Juan Ibarguren busca aprobar y los libertarios rechazan. La política, siempre, encuentra sus propios escenarios.
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