Justicia embargó dos galgos en San Antonio de Areco: el trasfondo de un fallo que divide al campo
Un fallo judicial histórico en San Antonio de Areco ordenó el secuestro de dos galgos usados para caza ilegal. La ONG que los recibió ahora enfrenta amenazas de sectores que defienden la práctica. ¿Qué dicen los informes veterinarios sobre el estado de los animales?
En un hecho sin precedentes en la provincia de Buenos Aires, la Justicia ordenó el secuestro de dos perros galgos que eran utilizados para la caza ilegal en un campo privado de San Antonio de Areco. La medida, ejecutada por el Comando de Prevención Rural, desató una fuerte polémica entre defensores de animales y sectores tradicionalistas del interior.
¿Qué pasó en el campo bonaerense?
El fiscal Lisandro Masson, titular de la UFI N.º 4 del Departamento Judicial de Mercedes, impulsó la resolución que derivó en el retiro de los caninos de un establecimiento rural. Los animales fueron entregados en custodia a la asociación civil Corazones Vagabundos, marcando la primera vez que se aplica el secuestro efectivo de perros por infracción a la Ley de Fauna Silvestre en la región.
La ONG en la mira de los cazadores
Lejos de ser celebrado por todos, el fallo generó una ola de agresiones contra la organización que recibió a los galgos. “No hicimos la denuncia, solo actuamos por pedido del fiscal”, aclararon desde Corazones Vagabundos ante las amenazas recibidas en redes sociales. Los ataques provienen de quienes defienden la caza como práctica tradicional y ven en esta medida una amenaza a sus costumbres.
Lesiones que hablan por sí solas
El informe veterinario reveló un cuadro alarmante: ambos galgos, pese a ser jóvenes, presentan cortes, dolores crónicos y dificultades para moverse. Uno de ellos sufre una posible hernia. Los especialistas vincularon estas lesiones con prácticas de furtivismo, como la restricción de alimento para potenciar el instinto de caza.
Actualmente, la Fiscalía investiga a los responsables del predio por violación a las leyes de protección de fauna. En paralelo, Corazones Vagabundos, con una deuda veterinaria de casi ocho millones de pesos, lanzó una campaña para conseguir hogares de tránsito que brinden contención a los animales rescatados.



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