Juez federal ordena a Provincia de Buenos Aires abstenerse de “amenazas” por embargo millonario por contaminación
Tensión máxima en los tribunales: un juez federal acaba de ordenar a la Provincia de Buenos Aires que deje de hacer “amenazas” tras un embargo histórico. ¿Qué desató este cruce judicial y qué “aberrante” descubrimiento en los ríos lo provocó? Los detalles del millonario conflicto que tiene en vilo a la administración.
La tensión judicial por la contaminación “aberrante” de la cuenca del Río de la Plata escaló a un cruce de advertencias entre el juez federal Alberto Recondo y el fiscal de Estado bonaerense, Hernán Gómez. El conflicto estalló tras un embargo por $157 mil millones dispuesto contra la gobernación por no ejecutar obras de saneamiento en ríos y arroyos de la región.
El magistrado exigió formalmente al representante legal de la Provincia que “se abstenga de formular amenazas”. Esta advertencia judicial se produjo luego de que Gómez advirtiera que el embargo podría poner a Buenos Aires “en un estado de paralización de su funcionamiento”.
En una misiva oficial, el fiscal de Estado también mencionó la posibilidad de evaluar una denuncia ante el Consejo de la Magistratura de la Nación. Recondo interpretó estos términos como una amenaza directa a su accionar judicial.
¿Qué plazo tiene la Provincia?
En su respuesta, el juez federal no solo calificó la advertencia, sino que también otorgó un plazo perentorio de 24 horas. Exigió a la administración de Axel Kicillof que individualice la cuenta bancaria sobre la que se tramitará el embargo millonario.
Recondo espera poder trabar la medida cautelar hoy mismo, una vez que se precise la cuenta objetivo. El embargo busca forzar el inicio de las obras de saneamiento para subsanar los vertidos en el sistema hídrico compuesto por el río Santiago, el arroyo El Gato y el Río de la Plata.
Un sistema hídrico convertido en “sumidero”
Los fundamentos del embargo se basan en informes técnicos que describen una situación ambiental crítica. La Justicia Federal determinó que el sistema es “un sumidero de desechos cloacales e industriales”.
Uno de los peritajes presentados en la causa calificó la situación como “un grado de contaminación aberrante”. El documento detalla que todo el sistema ha sido convertido en un depósito de aportes cloacales y desperdicios varios.
El magistrado detalló que busca garantizar un retiro mecanizado de los residuos sólidos urbanos que existen en el estuario y en el arroyo El Gato. Para este trabajo técnico, pidió auxilio a la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional de La Plata.
¿Qué revelaron los peritajes?
Los informes periciales aportados al expediente son contundentes. Revelan que “el aporte cloacal es masivo en las descargas de La Plata en El Gato”, marcado por altos niveles de nitrógeno total abundante en la orina.
La contaminación también es significativa aguas arriba, a la altura de la calle 143, La Granja y posiblemente en Melchor Romero. Otro estudio, basado en muestras tomadas en el Río de la Plata a la altura del Club Regatas, constata la formación de un “corredor costero de aguas contaminadas”.
Este corredor incluye aportes urbanos e industriales sucesivos desde la Capital Federal, Avellaneda, Quilmes, Berazategui, La Plata, Magdalena, Punta Indio y Punta Piedras.
La demanda que inició todo
El proceso judicial, caratulado como “Vigo Mariños Iván Ciro contra Provincia de Buenos Aires y otros por daños varios”, fue iniciado por un grupo de vecinos damnificados. Los demandantes exigen “el cese de manera urgente y definitiva y para siempre del daño ambiental de incidencia colectiva”.
Iván Vigo Mariños, uno de los denunciantes, explicó la conexión hídrica: “En el río de La Plata desemboca el río Santiago. Y sobre este desemboca el Arroyo El Gato, siendo este último la cuenca más importante del río de La Plata”.
Según la demanda, en el arroyo El Gato se vierten efluentes cloacales de la zona norte del municipio de La Plata “sin tratamiento o con tratamiento deficiente”. Esta situación es el núcleo del daño ambiental denunciado.
El testimonio de un testigo de cinco décadas
Fernando Montichelli, abogado impulsor de la demanda, creció cerca del río y fue testigo de la degradación. “Hace cincuenta años se podía nadar en el río. Ahora es una vertiente de basura”, relató a LA NACION.
Montichelli describió una realidad cotidiana: “Hay días en que es insoportable el olor. Incluso, cuando el agua baja, se ve directamente la materia fecal. Todo esto a menos de 1000 metros de la boca de toma de agua”.
El letrado, que formó una agrupación ecologista en 2006, ha interpuesto 17 demandas por esta causa. La última fue la que derivó en este histórico embargo millonario contra el estado provincial, llevando el conflicto ambiental a un punto de inflexión judicial sin precedentes.
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