Joven bombero voluntario fue asaltado y golpeado cuando acudía a una emergencia en Almirante Brown

Un bombero voluntario de 18 años fue golpeado y robado cuando iba en su bicicleta al cuartel tras oír una sirena en Almirante Brown. Sufrió heridas y el ataque fue premeditado.

Por infotucuman · 05/01/2026 · min de lectura
Joven bombero voluntario fue asaltado y golpeado cuando acudía a una emergencia en Almirante Brown

Martín Suárez, un bombero voluntario de 18 años, fue atacado por tres delincuentes que le robaron su bicicleta cuando se dirigía al cuartel tras escuchar una sirena de incendio en Longchamps. El violento asalto, ocurrido en la madrugada del sábado 3 de enero, dejó al joven con múltiples heridas y generó conmoción en su comunidad.

La noche del sábado 3 de enero cambió abruptamente para Martín Suárez. A la 1:20 de la madrugada, el sonido de una sirena de incendio lo despertó de inmediato. Integrante del Destacamento 1 de Bomberos Voluntarios de Almirante Brown, su reacción fue automática: se preparó rápidamente, avisó a sus compañeros por un grupo de WhatsApp y salió de su casa en el barrio Los Pinos montado en su bicicleta, el medio de transporte que siempre usaba para los dos kilómetros que lo separaban del cuartel.

Sin embargo, esa madrugada el trayecto se truncó dramáticamente. Solo había recorrido una cuadra y media, sobre la avenida Espora, cuando su camino fue interceptado. “Veo que iban caminando tres pibes por la calle de unos 18 años, trato de esquivarlos, pero uno se me tira encima, yo me caigo y me sacan la bicicleta”, relató el joven en una entrevista con el diario Clarín. La adrenalina del momento le impide recordar con precisión todos los detalles del ataque.

Un ataque premeditado y violento

Martín no logra distinguir qué golpes fueron producto de la violenta caída y cuáles le fueron propinados directamente por sus atacantes. Tampoco puede precisar si los delincuentes portaban armas. Lo que sí tiene claro es la sensación de miedo, una experiencia nueva y abrumadora en su vida. Los tres individuos le arrebataron su bicicleta Nordic 29 de color negro.

Con múltiples heridas en el cuerpo, el joven bombero regresó a pie a su hogar. Sus familiares, al verlo en ese estado, le abrieron la puerta. Inmediatamente, Martín comunicó lo sucedido a sus compañeros del cuartel, quienes acudieron a buscarlo para trasladarlo a la Unidad de Pronta Atención (UPA) N° 9 de Longchamps para ser atendido.

El examen médico reveló el alcance de la agresión: presentaba golpes en el rostro, diversos raspones, un impacto detrás de la cabeza que atribuye a los atacantes, y otras contusiones en el hombro derecho y debajo de la costilla del mismo lado. Afortunadamente, los estudios descartaron fracturas óseas. Permaneció en observación en la UPA durante varias horas.

La denuncia y la evidencia de video

Ya en la mañana del sábado, Martín realizó la denuncia correspondiente en la Comisaría 4° de Longchamps. Hasta el momento, no hay novedades sobre la identidad de los agresores ni sobre el paradero de la bicicleta. La colaboración vecinal, sin embargo, aportó un dato crucial. “Los vecinos me dieron las cámaras de seguridad de sus casas, y lo que vimos es que los chicos ya estaban en esa zona esperando a ver a quién le podían robar”, agregó el joven, confirmando la naturaleza premeditada del asalto.

La bicicleta robada no era solo un vehículo para Martín; representaba un regalo cargado de significado y apoyo a su vocación. Su madre y su hermana se la habían obsequiado cuando cumplió 18 años, precisamente para que pudiera movilizarse a cumplir con su servicio como bombero voluntario a cualquier hora del día o de la noche. Su camino en la institución había comenzado mucho antes, a los 13 años, cuando ingresó a la escuela de cadetes.

Secuelas físicas y emocionales

Actualmente, Martín se encuentra en proceso de recuperación de las lesiones sufridas. Tiene programado un nuevo turno médico para el jueves 8 de enero, donde se evaluará si puede recibir el alta definitiva. Como gesto de solidaridad ante el violento episodio, varios de sus compañeros y amigos le han ofrecido una bicicleta de reemplazo para que no pierda su movilidad.

No obstante, las secuelas emocionales persisten. El hecho ha impactado profundamente a toda su familia. “(Mi familia) está afectada, porque es algo que nunca nos íbamos a imaginar que iba a pasar”, confesó Martín. Además, expresó su temor ante el futuro: “No sé cómo voy a estar cuando me recupere y tenga que ir al cuartel, seguramente sienta mucho miedo después de lo que pasó”. El episodio ha dejado una marca indeleble en el joven voluntario, quien solo buscaba ayudar ante una posible emergencia.

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