Internos del penal de Villa Urquiza donaron juguetes y roperos hechos por ellos al Hogar Eva Perón
Internos de la Unidad 10 de Villa Urquiza, Tucumán, fabricaron y donaron 50 roperos, 45 juguetes y juegos infantiles al Hogar Eva Perón. El proyecto busca la resocialización y fortalece los lazos con la comunidad.
Personas privadas de su libertad en la Unidad 10 de Villa Urquiza fabricaron muebles y juguetes para niños en situación de orfanato, en una iniciativa que busca fortalecer su proceso de resocialización. La donación, que incluyó 50 roperos individuales y 45 juguetes didácticos, se entregó el 23 de diciembre pasado. El proyecto “Construyendo Lazos” fue coordinado por el Área de Tratamiento de la unidad penitenciaria tucumana y contó con la colaboración de internos, personal e incluso personas ajenas a la institución que aportaron insumos.
Un trabajo de dos meses y medio con impacto social
El Adjutor Marcos Carrizo, colaborador del proyecto, explicó que la iniciativa surgió tras una reunión con las autoridades del Hogar Eva Perón para identificar las necesidades de los niños y niñas de 5 a 12 años. “Desde la Jefatura de Régimen del área de Seguridad nos encargamos que los internos realicen estos trabajos durante dos meses y medio para contribuir a la sociedad”, detalló Carrizo. Además de los roperos y juguetes artesanales, se fabricaron tres juegos infantiles: dos subibajas y una calesita.
El proyecto también logró recaudar golosinas y ropa para complementar la donación. Carrizo destacó especialmente la participación de las internas del sector trans, quienes se sumaron a la labor solidaria. La entrega de todos los elementos se concretó justo antes de Navidad, el 23 de diciembre de 2025.
Un impacto bidireccional: resocialización y fortalecimiento infantil
La Sudadjutor Ayudante Laura Gómez, psicóloga del Servicio Penitenciario, analizó el profundo impacto del proyecto. Señaló que el beneficio fue bidireccional, afectando positivamente tanto a los internos como a los niños del hogar. Para las personas privadas de su libertad, la iniciativa les permitió “posicionarse desde otro lugar distinto, como actores solidarios, promoviendo su autoestima y sentimiento de utilidad social”.
Para los menores alojados en el Hogar Eva Perón, la donación de roperos individuales de madera fortalece “su sentido de identidad personal, su privacidad y autonomía”, al contar con un espacio propio para guardar sus pertenencias. Gómez remarcó que estos objetivos son centrales en el diseño del tratamiento penitenciario interdisciplinario, que busca la reinserción social.
El tratamiento penitenciario como puente con la comunidad
La profesional del Servicio Penitenciario enfatizó que el proyecto trascendió los muros de la unidad. “Se logró fortalecer vínculos tanto en el equipo de trabajo de tratamiento penitenciario comprometiendo a su personal en un rol solidario para la sociedad en general, no tanto solo dentro de los muros sino afuera de ellos”, explicó.
Gómez concluyó que “el fortalecimiento de los lazos sociales entre las personas que trabajamos en esta institución, la población que está privada de su libertad y la comunidad en general, que está afuera, se encuentran unidas a través de este proyecto solidario”. Este enfoque, según su visión, no solo promueve la resocialización sino que también contribuye a la seguridad de la comunidad en su conjunto.
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