Intentaron quemarlo vivo en su celda: el peligroso ataque que sufrió el adolescente acusado en un crimen escolar
¿Cómo reaccionaron las autoridades ante el ataque que casi termina en tragedia dentro de la cárcel? Los detalles del operativo de seguridad que se activó de inmediato.
Un adolescente de 16 años, acusado de ser partícipe secundario en el crimen de Ian Cabrera durante el tiroteo en la Escuela Normal N° 40 de San Cristóbal, fue víctima de un violento ataque dentro de la Unidad Penitenciaria N° 2 de Las Flores, en Santa Fe. El hecho encendió las alarmas sobre su seguridad y llevó a su defensa a pedir medidas urgentes.
El ataque ocurrió mientras el joven, identificado por sus iniciales N.C., se dirigía a una reunión con sus abogados. Otros internos aprovecharon el movimiento en el pabellón juvenil para actuar.
Según fuentes penitenciarias, iniciaron un foco ígneo dentro de su celda y prendieron fuego el colchón del menor. El adolescente permanece alojado bajo un régimen cerrado por la gravedad de los cargos que enfrenta.
¿Hubo más agresiones durante el traslado?
Pero el incendio no fue el único momento crítico. Durante el traslado, también habrían intentado agredirlo físicamente. Para la defensa del imputado, esta secuencia fue un claro intento de intimidación que pudo haber terminado en tragedia.
¿Qué medidas pidió la defensa?
Frente a este escenario, la defensa del adolescente presentó un pedido formal ante la Justicia para que se adopten medidas urgentes que garanticen su integridad física y emocional.
Con el objetivo de evitar nuevos enfrentamientos con la población carcelaria común, los abogados solicitaron el traslado inmediato del imputado a otra dependencia del Servicio Penitenciario, lejos de la ciudad de Santa Fe.
Además, notificaron la situación a la Oficina de Gestión Judicial (OGJ) de San Cristóbal. El joven permanece bajo un régimen de alojamiento cerrado tras la orden del juez José Alberto Boaglio.
El magistrado dictó una prisión preventiva por 90 días el 9 de abril. Por su edad, N.C. es considerado punible por la ley, a diferencia del autor material de los disparos, que es inimputable.
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