Inglaterra: la escalofriante historia de la “esclava doméstica” cautiva por más de 20 años
Amanda Wixon fue declarada culpable en Inglaterra de esclavizar a una mujer por más de 20 años, obligándola a ser su “esclava doméstica” en condiciones de extrema miseria y violencia.
Una mujer fue declarada culpable de mantener en cautiverio y explotar a otra durante más de dos décadas en Tewkesbury, Inglaterra. La víctima, ahora de 40 años, fue obligada a vivir en condiciones miserables, privada de alimentos y atención médica, y sometida a brutales golpizas.
Amanda Wixon, de 56 años, fue hallada culpable este miércoles por el Tribunal de la Corona de Gloucester de delitos de esclavitud moderna, encarcelamiento falso y agresión con lesiones. El veredicto llegó tras un juicio de 13 días que expuso un caso de extrema crueldad y explotación doméstica.
La Policía de Gloucestershire, que investigó el caso a través de su Departamento de Investigación Criminal, difundió imágenes impactantes que muestran las condiciones en las que vivía la víctima. Las fotografías revelan una habitación con paredes cubiertas de moho y una cama básica con sábanas sucias y en mal estado.
Un cautiverio que comenzó en 1996
La víctima, quien conocía a Wixon a través de conexiones familiares desde su niñez, fue llevada a vivir a la casa de la acusada en el año 1996. Lo que comenzó como un arreglo familiar se transformó en una pesadilla que se extendió desde enero de 1997 hasta marzo de 2021.
Según el comunicado policial, Wixon, madre de 10 hijos, explotó a la mujer “obligándola a completar las tareas de la casa bajo amenaza de violencia”. La víctima debía pasar horas de rodillas todos los días barriendo pisos, servir las comidas familiares, lavar los platos y ordenar la ropa.
La acusada prohibía a la víctima bañarse, pero la obligaba a bañar a los niños y a preparar baños para ella misma. Su alimentación se limitaba a una sola comida diaria, generalmente compuesta por restos o sobras de la familia.
Violencia sistemática y tortura
El relato de la víctima durante el juicio detalló una escalada de violencia atroz. Declaró que Wixon la golpeaba repetidamente, la estrangulaba, le metía la cabeza en el inodoro y le vertía líquidos limpiadores en la cara y la garganta.
En un episodio particularmente brutal, la acusada golpeó a la víctima en la cara con el mango de una escoba, provocándole la pérdida de dientes. También le rapó la cabeza a la fuerza, contra su voluntad. Wixon controlaba todos los aspectos de su vida, privándola incluso de un teléfono celular; en una ocasión, al descubrir que alguien le había dado uno, se lo quitó, la golpeó en la cara con el dispositivo y luego lo destrozó con un martillo.
La detective Emma Jackson de la policía de Gloucestershire afirmó: “Wixon mantuvo cautiva a una víctima extremadamente vulnerable en condiciones espantosas durante más de dos décadas. En lugar de cuidar de ella, como se suponía que debía hacer, la explotó y la obligó a trabajar en servidumbre doméstica mientras la sometía a los tratos más crueles e inhumanos”.
El rescate y las graves secuelas
El calvario terminó la noche del 15 de marzo de 2021. La víctima, sintiéndose mal, logró pedir ayuda usando otro teléfono celular. La policía llegó a la casa de Wixon en Tewkesbury minutos después de las 22:30 horas.
Los agentes la encontraron “asustada, demacrada y desnutrida, y olía fuertemente a olor corporal”. Llevaba el pelo muy corto y presentaba moretones en los brazos. Fue rescatada de inmediato y trasladada a un hospital.
El examen médico reveló un estado de desnutrición, callos en los tobillos por pasar horas arrodillada barriendo, y cicatrices alrededor de la boca que, se cree, fueron causadas por el contacto con líquidos de limpieza. Un dentista que la revisó indicó que “habría tenido dolores intensos en múltiples momentos a lo largo de los años debido a infecciones y abscesos que nunca fueron tratados”.
Wixon fue detenida inicialmente bajo sospecha de negligencia, pero recuperó su libertad tras pagar una fianza. Finalmente, el tribunal la declaró culpable de obligar a una persona a realizar trabajos forzosos, encarcelamiento falso y agresión con resultado de lesiones corporales reales. Las autoridades destacaron que la víctima fue privada sistemáticamente de alimentos, salud, atención dental y dinero, obligándola a vivir en la pobreza y a vestirse con ropa usada.
También puede interesarle