Igor Thiago, el 9 de Brasil que fue albañil y prometió a su mamá: ‘Nadie volverá a humillarte’

Huérfano, albañil y tentado a robar: la increíble historia del 9 de Brasil que prometió a su mamá ser futbolista y hoy brilla en el Mundial 2026.

Por infotucuman · 29/06/2026 · min de lectura
Igor Thiago, el 9 de Brasil que fue albañil y prometió a su mamá: ‘Nadie volverá a humillarte’

Huérfano a los 13, trabajó de albañil, conserje y jardinero para llevar comida a su casa. Sus amigos lo presionaban para robar, pero él eligió el fútbol. Hoy, Igor Thiago es el inesperado 9 de Brasil en el Mundial 2026.

Con 22 goles en 37 partidos en la Premier League y el ojo de Carlo Ancelotti, Igor Thiago Nascimento Rodrigues se ganó un lugar entre los 26 convocados de la selección brasileña para esta Copa del Mundo. Nacido en Gama, Distrito Federal, el 26 de junio de 2001, su historia es tan impactante como su olfato goleador.

“Todavía no me lo creo. Haber sido convocado para el Mundial es el mayor logro de mi vida”, confesó antes del torneo. Pero detrás de ese sueño hay una infancia marcada por la pobreza y el trabajo infantil.

¿Cómo sobrevivió Igor Thiago antes del fútbol?

A los 13 años quedó huérfano de padre, quien luchaba contra el alcoholismo. Su madre, recolectora de basura, hacía malabares para dar de comer a sus cuatro hijos. Igor, el mayor, empezó a trabajar como albañil. También fue conserje, jardinero y repartidor de folletos. “Todos esos trabajos me ayudaron a forjar mi carácter”, admite hoy.

Un día, su mamá llegó sin nada para la cena y un familiar la humilló. Igor, testigo de su llanto, le juró: “A partir de hoy, nadie volverá a humillarte. Voy a ser futbolista, ya verás. Algún día todo el mundo me conocerá”. Esa promesa lo sostuvo.

La tentación del mal camino

En el barrio, no todos tenían buenas intenciones. “Mis amigos querían que fuera a robar con ellos”, contó Igor a The Guardian. También lo presionaban para consumir drogas. Pero él se negó. Su madre recuerda: “Nunca se rendía ante ningún trabajo. Llegaba a casa con las manos llenas de callos y ampollas”. Y valora que no perdió su esencia.

El fútbol llegó tarde: recién a los 17 años pudo incorporarse a un club, después de ser rechazado en todas las pruebas. Antes, solo había jugado desde los 9 en potreros. “Llegué a pensar que no servía”, confesó.

El salto al profesionalismo y las lesiones

Con 18 años, tras ser goleador del Sub 17 estatal de Paraná en el Veré, fichó por Cruzeiro. Sin inferiores, sufrió prejuicios de compañeros. Tres temporadas después, pasó al fútbol búlgaro, luego al Brujas belga y en 2024 al Brentford inglés. En su primer año, se rompió los ligamentos cruzados. Otra vez a reconstruirse.

Hoy, con la camiseta de Brasil en el Mundial 2026, Igor Thiago es la prueba viviente de que el esfuerzo y la resiliencia pueden vencer cualquier adversidad. “Un albañil de su propia carrera”, como lo definen.

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