Iba a hacer rápel en Brasil, se alejó para ponerse repelente y cayó 30 metros: la historia de la víctima
Una mujer de 59 años murió al caer 30 metros mientras se aplicaba repelente antes de hacer rápel en Brasil. ¿Qué pasó exactamente?
Una salida de senderismo en Río de Janeiro terminó en tragedia: una mujer de 59 años murió al caer desde 30 metros de altura cuando esperaba para hacer rápel en las Grutas do Spar. El accidente ocurrió el domingo en la zona de Inoã, Maricá, mientras el grupo se preparaba para descender.
¿Quién era Rosmary Suzart García?
Rosmary Suzart García, conocida como Rosemary, vivía en Cordovil, un barrio de la zona norte de Río de Janeiro. Era enfermera del Hospital Municipal Evandro Freire y una apasionada de la naturaleza. Según su perfil de Facebook, también era rescatista de gatos: los cuidaba y luego los daba en adopción.
“Rosemary se despide como vivió: en contacto con la naturaleza, dejando un legado de amor por los caminos y montañas que recorrió”, escribieron en un posteo de despedida en las redes sociales. Sus allegados la recuerdan como una amante de las actividades al aire libre, que solía participar en excursiones y recorridos por distintos paisajes de Brasil.
El momento exacto del accidente
El domingo, Rosemary había salido a hacer senderismo junto a otras 15 personas. El plan era disfrutar de un día de aventura en uno de los puntos más buscados por los amantes del rápel y el trekking. Pero la jornada se tiñó de tragedia cuando, mientras se preparaba para descender, se alejó unos metros del grupo para aplicarse repelente. En ese instante, perdió el equilibrio y cayó al vacío.
El guía que la acompañaba intentó sujetarla del brazo, pero no logró evitar la caída. La mujer llevaba puesto todo el equipo de seguridad: casco, guantes y demás elementos de protección personal. Sin embargo, el accidente fue fatal. Los bomberos recibieron el alerta a las 10:44 y, al llegar, constataron que ya no tenía signos vitales.
¿Qué se sabe del lugar?
El accidente ocurrió en las Grutas do Spar, ubicadas en la zona de Inoã, Maricá. El lugar, que hace más de 50 años funcionó como área minera, se transformó con el tiempo en un punto de encuentro para quienes buscan adrenalina y contacto con la naturaleza. El municipio de Maricá aclaró que el predio es de propiedad privada y que no le corresponde autorizar ni fiscalizar las actividades de rápel que allí se realizan. La investigación sigue en manos de la Policía Civil, que intenta determinar cómo se produjo la caída.
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