Hamás disolvió su gobierno en Gaza, pero Israel pone una condición que frena todo
Hamás disolvió el gobierno de Gaza para ceder el poder a tecnócratas, pero Israel exige su desarme como condición para avanzar. ¿Lograrán destrabar las negociaciones?
En un movimiento que promete cambiar el tablero político en Medio Oriente, Hamás anunció este lunes la disolución del organismo que controló la Franja de Gaza durante casi 20 años. La decisión busca allanar el camino para que un comité de tecnócratas administre el territorio, pero Israel ya salió al cruce con una exigencia que amenaza con mantener el estancamiento.
¿Qué cambió realmente?
El grupo islamista, que tomó el poder en Gaza en 2007 tras violentos enfrentamientos con Fatah, dio un paso formal al presentar la renuncia del jefe del comité de emergencia gubernamental, Mohamed al Farra. Así lo confirmó Ismail al Thawabta, jefe de la oficina de medios del gobierno de Hamás, quien también informó la disolución del comité para facilitar la transición hacia el Comité Nacional para la Administración de Gaza (NCAG), con sede en El Cairo.
La sombra de las armas
Israel no se dejó impresionar. El canciller Gideon Saar calificó el anuncio como un “truco” y reiteró la postura de su país: “Mientras Hamás conserve sus armas, cualquier gobierno civil operará según lo que dicte Hamás”. Exigió el desarme total del grupo y la desmilitarización completa de Gaza, condiciones que hasta ahora parecen innegociables.
Desde el lado palestino, el portavoz de Hamás, Hazem Qasem, defendió la medida: “Hamás da un nuevo paso al renunciar a administrar la Franja para privar a la ocupación de cualquier pretexto para continuar su agresión”. Sin embargo, el politólogo Mkhaimar Abusada la calificó de “simbólica”, señalando que el verdadero obstáculo sigue siendo la aceptación del desarme.
Un alto el fuego en vilo
La primera fase de la tregua permitió la liberación de rehenes israelíes a cambio de presos palestinos, pero la segunda fase —que incluye el desarme y la retirada israelí— lleva meses estancada. Mientras tanto, Israel reforzó su presencia en Gaza y se opone tanto al regreso de Hamás como a que la Autoridad Palestina tome el control. Las acusaciones mutuas de violar el cese al fuego son constantes.
Las cifras son escalofriantes: al menos 1072 palestinos murieron en Gaza desde que entró en vigor la tregua, según el ministerio de Salud local, cuyos datos son considerados fiables por la ONU. Del lado israelí, se reportan seis bajas: cinco soldados y un contratista.
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