Georgalos rompe el silencio: la verdad detrás de los caramelos Flynn Paff que vienen de China
Una polémica sacude a la histórica empresa tucumana: ¿por qué una parte de sus famosos caramelos ahora lleva la etiqueta “Hecho en China”? El presidente de la compañía rompió el silencio y dio argumentos que generaron más preguntas que respuestas. Mientras tanto, preparan una jugada inesperada para el próximo año.
La histórica empresa tucumana Georgalos se vio envuelta en una fuerte polémica luego de conocerse que una variante de sus emblemáticos caramelos Flynn Paff se fabrica en China. Miguel Zonnaras, presidente de la compañía, salió al cruce de las críticas y reveló los motivos de una decisión que generó un intenso debate en la industria alimenticia nacional. En medio de la controversia, la firma anunció una ambiciosa contrapropuesta: el lanzamiento de cerca de 20 nuevos productos durante 2026, todos elaborados en plantas argentinas.
La discusión estalló tras una revelación hecha por Zonnaras en el podcast ‘La Fábrica’. Allí, el empresario confirmó que una versión específica de los caramelos Flynn Paff comenzó a producirse en el país asiático para luego ser importada y comercializada en el mercado local. Esta información puso en alerta a un sector que defiende la producción nacional.
¿De qué se trata el producto “made in China”?
Desde Georgalos se apresuraron a aclarar el alcance de esta medida. Explicaron que el producto fabricado en el exterior es parte de una línea llamada ‘Flynn Paff Jelly Beans Challenge’, un formato lúdico que representa menos del 1% del volumen total de la marca. La producción anual de Flynn Paff en Argentina ronda las 2.000 toneladas, que se fabrican principalmente en la planta de Victoria, provincia de Buenos Aires.
El concepto de estos caramelos es el de un juego. Se trata de confites que mezclan sabores tradicionales con otros completamente inesperados y, en algunos casos, hasta desagradables. El consumidor no sabe qué gusto le tocará, transformando la experiencia en un desafío entre amigos. La idea se popularizó globalmente gracias a las películas de Harry Potter, donde aparecen golosinas similares.
Las razones de una decisión polémica
¿Por qué una empresa con fuerte raigambre nacional como Georgalos tomó esta decisión? Según la compañía, el proyecto nació en el área de marketing con el objetivo de lanzar una propuesta innovadora para el público joven. El problema surgió cuando no encontraron proveedores locales capaces de desarrollar el formato específico de este producto, lo que los obligó a buscar alternativas en el exterior.
Miguel Zonnaras utilizó el escenario para plantear un debate más profundo sobre la competitividad industrial argentina. El empresario argumentó que muchas ventajas históricas de los países productores de alimentos se han diluido. Sostuvo que las materias primas hoy se comercian como commodities a precios internacionales, por lo que el costo para una fábrica en Argentina no difiere mucho del de una planta en otro país.
Para Zonnaras, los factores decisivos hoy son otros: la logística, la infraestructura y la carga impositiva. Dio un ejemplo contundente: un flete marítimo desde China hasta el puerto de Buenos Aires cuesta alrededor de u$s4.000, mientras que transportar mercadería desde Córdoba puede ascender a u$s2.000. Esta comparación, según él, refleja graves problemas estructurales.
El presidente de Georgalos también cuestionó la acumulación de impuestos municipales, provinciales y nacionales que, en su visión, ahogan la competitividad de la producción local. Advirtió que cuando un producto pierde frente a las importaciones, el impacto se traslada a toda la cadena: producción, empleo y, finalmente, consumo.
La apuesta local: 20 nuevos lanzamientos para 2026
Frente a la polémica por un producto puntual, Georgalos quiere dejar en claro su compromiso con la industria nacional. La empresa, fundada hace más de 80 años y con un fuerte vínculo con Tucumán, anunció una fuerte inversión en desarrollo local. Adelantaron que durante 2026 lanzarán aproximadamente 20 nuevos productos, todos ellos elaborados en la Argentina.
Esta estrategia se enmarca en un plan de expansión y recuperación de marcas históricas que la compañía viene ejecutando. En los últimos años, Georgalos adquirió el 100% de Alimesa (productora de Toddy y Zucoa) a PepsiCo, recuperó la marca Palitos de la Selva de manos de Mondelez International y volvió a producir el emblemático Mantecol después de más de dos décadas.
Con estos movimientos, la firma busca fortalecer su presencia en el mercado local y ampliar su oferta en el consumo masivo. Los próximos lanzamientos serán la prueba de fuego para demostrar que, más allá de excepciones puntuales, su apuesta principal sigue siendo la fabricación nacional.
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