Femicidio en Manantial Sur: Cambian las imputaciones contra el acusado y su expareja tras clave testimonial
La Justicia tucumana endureció las acusaciones tras un testimonio revelador. Ahora imputan por femicidio y encubrimiento agravado. ¿Qué descubrieron sobre la relación con la víctima y la moto usada para la fuga?
La Justicia tucumana dio un giro crucial en la investigación por la muerte de Érika Álvarez. El fiscal Pedro Gallo logró que se agraven las acusaciones contra Felipe “El Militar” Sosa y Justina Gordillo, tras una audiencia este lunes. La decisión se basó en nuevas evidencias sobre la relación entre el principal sospechoso y la víctima.
Felipe Sosa, quien estaba imputado inicialmente por homicidio simple, ahora enfrenta una acusación por el delito de femicidio. La fiscalía presentó pruebas que demostrarían que el acusado ejercía violencia de género sobre Érika Álvarez, una joven de 25 años que, según la investigación, tenía problemas de adicciones. Se estableció que ambos mantenían una relación desde hacía aproximadamente cuatro años.
¿Qué pasó con la expareja del acusado?
En la misma audiencia, la situación legal de Justina Gordillo, expareja de Sosa, también se complicó. Su imputación fue agravada a encubrimiento agravado por lucro. Los fiscales sostienen que Gordillo habría obtenido un beneficio económico a partir del crimen.
Entre los elementos que fundamentan esta acusación, se menciona que la moto de alta gama que Sosa utilizó para huir a Buenos Aires estaba registrada a nombre de Gordillo. Además, la mujer habría firmado poderes en una escribanía para manejar las finanzas e inversiones de las tres empresas que pertenecían al acusado detenido.
La jueza Isolina Apaz Pérez de Nucci fue quien tomó la resolución de modificar las imputaciones. La decisión no fue impugnada por las defensas de los involucrados, por lo que quedó firme.
La clave que cambió la causa
Para solicitar este endurecimiento en las acusaciones, el fiscal Gallo se apoyó en distintos elementos recolectados durante la investigación. Uno de los testimonios clave fue el de Nicolás Navarro Flores.
Según lo expuesto en la audiencia, Navarro Flores describió el poder y la influencia que Felipe Sosa ejercía sobre otras personas. Su declaración puso especial énfasis en la relación conflictiva y violenta que el ahora acusado de femicidio mantenía con la víctima, Érika Álvarez.
¿Habrá una causa por narcotráfico?
Hasta el momento, la Justicia ordinaria no ha solicitado formalmente investigar a Felipe Sosa por sus posibles vínculos con el narcotráfico. Este aspecto aún no forma parte de la causa principal.
Sin embargo, Carlos Garmendia, el abogado querellante que representa a la familia de la víctima, adelantó un movimiento crucial. En las próximas horas enviará una copia completa del expediente a la Justicia Federal para que analice ese posible vínculo. De abrirse una línea de investigación, el caso quedaría a cargo del fiscal federal Agustín Chit.
El hallazgo que conmocionó a Manantial Sur
Érika Álvarez vivía con su familia en una vivienda de la calle Eudoro Aráoz al 2.400, aunque meses antes del hecho se había mudado a una casa cercana. Su madre, Claudia, relató que la última vez que vio con vida a su hija fue el sábado 3 de enero, cuando compartieron un asado familiar.
La angustiosa búsqueda terminó días después, cuando la familia se enteró a través de un grupo de Facebook que vecinos del barrio Manantial Sur habían encontrado un cadáver en un basural de la zona. “Algo dentro mío me decía que se trataba de ella”, contó la madre en su momento.
Las primeras pesquisas policiales rápidamente identificaron a Felipe “El Militar” Sosa como el principal sospechoso. Su captura se concretó diez días después del hallazgo del cuerpo, cuando fue detenido en la provincia de Buenos Aires, adonde había viajado en una motocicleta de alta cilindrada.
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