Felipe Sosa, “El Militar” de Yerba Buena, detenido por el brutal crimen de Érika Álvarez en Tucumán
Felipe Sosa, ex militar dueño de una empresa de seguridad en Tucumán, fue detenido en Pilar como principal sospechoso del asesinato de Érika Álvarez. La víctima fue hallada golpeada en Manantial Sur. La investigación vincula el crimen con fiestas electrónicas en Yerba Buena.
Un ex militar retirado, dueño de una empresa de seguridad en Tucumán, fue capturado en Buenos Aires como principal sospechoso del asesinato de Érika Antonella Álvarez, cuyo cuerpo apareció en Manantial Sur. La investigación revela un oscuro vínculo con fiestas electrónicas de alto poder adquisitivo en Yerba Buena y pone bajo la lupa a su compañía, Seguridad Objetiva, por posibles maniobras de lavado de dinero.
Un hallazgo macabro en un descampado
El jueves 8 de enero de 2026, una llamada al 911 alertó sobre un cuerpo sin vida en un terreno de William Bliss y Gerónimo Helguera, en la zona de Manantial Sur. Familiares de Érika Álvarez, una joven de 25 años de la que no sabían nada desde hacía días, se presentaron en el lugar y confirmaron la trágica identidad. Los peritos de la División Homicidios de la Policía de Tucumán determinaron de inmediato que el crimen no se cometió allí, sino que el cadáver fue trasladado y abandonado en ese punto para borrar evidencias.
La autopsia preliminar arrojó resultados escalofriantes. La víctima murió a causa de una golpiza brutal, con todas las lesiones concentradas en el lado derecho de su cuerpo. Presentaba la mandíbula dislocada, un detalle que hizo sospechar a los forenses sobre una posible tortura previa. El cuerpo llevaba entre 36 y 48 horas en el terreno, lo que indicaba una planificación para deshacerse de él.
La pista que llevó a “El Militar” de Yerba Buena
La investigación se centró rápidamente en el entorno social de Érika. Los testimonios recogidos por los investigadores señalaron que la joven tenía graves problemas de adicción y frecuentaba un circuito de fiestas electrónicas en las que circulaban drogas y participaban empresarios y profesionales con alto poder adquisitivo. En ese ambiente comenzó a resonar un apodo: “El Militar”.
Los testigos coincidieron en que se trataba de un hombre vinculado al negocio de la seguridad privada que se movía en Yerba Buena. Esta pista cobró fuerza crucial cuando se supo que el último mensaje que Érika envió a su hermana fue desde esa ciudad. La pesquisa derivó directamente en Felipe Sosa, un ex integrante del Ejército Argentino que también sirvió en la Legión Extranjera Francesa.
El perfil del sospechoso: de las fuerzas armadas a la seguridad privada
Tras dejar la carrera militar en 2008, Felipe Sosa se radicó en Tucumán y se dedicó al rubro de la seguridad privada. En 2009 fundó su propia empresa, Seguridad Objetiva, que prestaba servicios a importantes firmas citrícolas y compañías de transporte de caudales. Sin embargo, su nombre ya había estado en el centro de la escena policial en junio de 2023.
En esa oportunidad, la Policía descubrió 36 plantas de marihuana en su vivienda. Sosa alegó tener habilitación para autocultivo medicinal, pero el procedimiento coincidió con denuncias de violencia de género realizadas por su ex pareja. Según trascendió, esta mujer es hija de un reconocido empresario tucumano del sector del transporte, un vínculo que habría generado una red de contactos con fuerte presencia en el ámbito judicial y empresarial.
La fuga y la captura en Pilar
Ante el avance de la investigación por el asesinato de Érika Álvarez, la fiscal María del Carmen Reuter ordenó una serie de allanamientos en el Gran San Miguel de Tucumán. Cuando los investigadores fueron a buscar a Sosa a su domicilio declarado, ya no se encontraba allí. Horas después, se allanó su casa en Yerba Buena, donde se secuestraron elementos que podrían vincularlo con el crimen.
Al percatarse de que era buscado, Sosa huyó de la provincia el martes 6 de enero. Lo hizo a bordo de una moto KTM 1290 S valuada en 50 millones de pesos. La fuga activó un operativo especial que involucró a la Policía de Tucumán, la Bonaerense y la Federal. Finalmente, fue detenido en la localidad bonaerense de Pilar. Circulaba con ropa y su pasaporte, lo que hace presumir a los investigadores que podría haber intentado abandonar el país.
Hipótesis y una investigación que se amplía
El fiscal Carlos Picón ahora avanza con los trámites de extradición para que Felipe Sosa sea trasladado a Tucumán y formalmente imputado por el asesinato. No obstante, el caso está lejos de cerrarse. Los investigadores trabajan para determinar si el ex militar actuó solo o contó con cómplices para trasladar el cuerpo y deshacerse de pruebas.
Las hipótesis que se manejan son tres. La primera sugiere que la muerte se produjo por un exceso de consumo de drogas en una fiesta privada en Yerba Buena. La segunda apunta a que la víctima fue asesinada para silenciarla por conocer detalles de una red de venta de estupefacientes. La tercera plantea que Érika formaba parte de esa organización y habría cometido un error o una traición.
En paralelo, el foco también está puesto en la estructura de la empresa Seguridad Objetiva. Los investigadores analizan su eventual rol en maniobras de lavado de dinero. De surgir indicios firmes en ese sentido, la causa por el homicidio de Érika Álvarez podría derivar a la justicia federal, abriendo un capítulo aún más complejo en este caso que conmociona a la provincia.
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