Fallece Brigitte Bardot, ícono del cine francés y símbolo sexual del siglo XX

Brigitte Bardot, ícono del cine francés y símbolo sexual de los años 50 y 60, falleció a los 91 años en Saint-Tropez. Su legado abarca desde la revolución sexual hasta un controvertido activismo animal.

Por infotucuman · 28/12/2025 · min de lectura
Fallece Brigitte Bardot, ícono del cine francés y símbolo sexual del siglo XX

La actriz y cantante francesa Brigitte Bardot, un ícono cultural que definió una era con su belleza y rebeldía, murió a los 91 años en su residencia de Saint-Tropez. Su legado trasciende el cine, abarcando la moda, la revolución sexual y una controvertida vida posterior como activista.

Fuentes cercanas a su entorno confirmaron el deceso de la estrella en La Madrague, Saint-Tropez. La noticia marca el fin de una época para la cultura europea. Bardot había estado hospitalizada durante tres semanas en Tolón, al sureste de Francia, debido a una intervención quirúrgica por una “enfermedad grave”, según informó el diario *Var Matin*. Previamente, en enero de 2023, ya había sido internada por una insuficiencia respiratoria.

El estallido de un fenómeno global

Su consagración mundial llegó en 1957 con la película *Y Dios creó a la mujer*, dirigida por Roger Vadim, quien fue su primer esposo. El filme, que mostraba a una mujer dueña de su deseo sin culpa, escandalizó a la crítica conservadora y fascinó al público. En el set, Bardot se enamoró de su compañero Jean-Louis Trintignant, lo que precipitó el fin de su matrimonio con Vadim. Así nació el fenómeno “BB”: un modelo de mujer sensual, espontánea y juvenil que se convirtió en un símbolo sexual global, un título que ella siempre rechazó.

En las décadas de 1950 y 1960, su nombre se volvió sinónimo de belleza, libertad y provocación. Su impacto fue tal que, según las cifras de la época, aportó más divisas a Francia en un año que la marca Renault. Una famosa foto de 1958 en el Festival de Cannes captó a un joven ministro, François Mitterrand, mirando hipnóticamente su figura. Ese mismo año, el Vaticano la declaró “la encarnación misma del pecado”.

Una carrera artística y una retirada temprana

Brigitte Anne-Marie Bardot nació en París el 28 de septiembre de 1934. Estudió danza clásica desde niña, pero a los 15 años comenzó a modelar, llamando la atención de los cazatalentos cinematográficos. Debutó en el cine en 1952 con *Le Trou Normand*.

Trabajó con directores de la talla de Jean-Luc Godard (*El desprecio*, 1963), Louis Malle, Henri-Georges Clouzot y Christian-Jaque. Su estilo personal, con peinados desordenados y vestidos cortos, marcó tendencia mundial. Fue la primera gran estrella europea que rivalizó en fama con Hollywood sin haber emigrado a Estados Unidos.

Cansada de la exposición mediática, se retiró progresivamente del cine. Su última película se estrenó en 1973, cuando tenía apenas 39 años. Desde entonces, dedicó su vida por completo a la defensa de los derechos de los animales.

Una vida personal tumultuosa

Su vida sentimental fue un torbellino de pasiones y escándalos. Tras su divorcio de Vadim, se casó con el actor Jacques Charrier, con quien tuvo a su único hijo, Nicolás, en 1960. Su divorcio y la pérdida de la custodia del niño le granjearon la crítica del público francés. La lista de sus amantes incluyó figuras como el cantante Gilbert Becaud, el actor Sami Frey, el compositor Serge Gainsbourg y el playboy alemán Gunter Sachs, con quien se casó en 1966.

La intelectual Simone de Beauvoir la definió como “tanto depredadora como víctima de sus depredadores”. Bardot sufrió depresiones y al menos dos intentos de suicidio documentados. Finalmente, en 1992, se casó con Bernard d’Ormale, consejero del ultraderechista Jean-Marie Le Pen.

Activismo y polémicas en sus últimos años

En 1986 creó la Fundación Brigitte Bardot, financiada con la venta de sus joyas, dedicada a la protección animal. Sin embargo, sus décadas finales estuvieron marcadas por declaraciones polémicas y condenas judiciales. Realizó comentarios xenófobos, racistas y homofóbicos, por los que fue multada en varias ocasiones, como cuando tuvo que pagar 20.000 euros por injurias racistas.

En febrero de 2021, en plena pandemia, dijo a la revista italiana *Oggi* que el coronavirus era “algo bueno”, una “autorregulación de la superpoblación”. También criticó las denuncias de acoso en el cine, calificándolas de “hipócritas”. En sus últimos años, vivía recluida en Saint-Tropez, afectada por una artrosis que la obligaba a usar muletas.

En septiembre de 2025 presentó el libro *Mon BBcédaire*, descrito como una reivindicación de “la libertad de ser una misma”. El cine francés despide a una de sus últimas leyendas, una mujer que, como ella misma dijo, no eligió ser un ícono: “Simplemente ocurrió”.

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