Estuvo a punto de morir por COVID: ahora revela lo que vivió del otro lado del respirador
Un médico cardiólogo tucumano estuvo al borde de la muerte por COVID-19. Ahora, en un libro revelador, cuenta lo que realmente se siente estar del otro lado del respirador.
El cardiólogo tucumano Luis Aguinaga pasó de salvar vidas en terapia intensiva a luchar por la suya propia. En su libro “Del otro lado del respirador”, relata la experiencia extrema de haber estado internado con un compromiso pulmonar cercano al 90%.
La obra será presentada el próximo 29 de mayo durante el Congreso Nacional de Cardiología en Rosario, con prólogo del prestigioso cardiólogo español Josep Brugada. Lejos de ser un texto técnico, el libro se sumerge en el miedo, la incertidumbre y el desgaste emocional que marcaron a los trabajadores de la salud en la pandemia.
¿Qué se siente estar al borde de la muerte?
“Durante años fui quien tomaba decisiones sobre los pacientes. De pronto era yo quien miraba el techo de una habitación esperando resultados”, expresa Aguinaga en uno de los capítulos más conmovedores. El médico cuenta que mientras estuvo enfermo solo pensaba en sobrevivir, volver a respirar con normalidad y reencontrarse con sus hijas.
Sin embargo, tiempo después sintió la necesidad de escribir para ordenar emocionalmente lo vivido y dejar testimonio de una experiencia colectiva que atravesó a miles de profesionales de la salud.
El clima de angustia en los hospitales
En el libro, Aguinaga recuerda el clima de angustia permanente que dominaba hospitales y terapias intensivas en los primeros meses del COVID-19. La incertidumbre médica, la falta de tratamientos consolidados y el miedo constante a no alcanzar con camas, oxígeno o recursos marcaron aquellos días.
“Todos los médicos del mundo estábamos aprendiendo al mismo tiempo. No había expertos absolutos y aun así había que decidir”, reflexiona.
Humanizar las estadísticas de la pandemia
Uno de los ejes centrales de la obra es la humanización de las estadísticas. Aguinaga insiste en que detrás de cada número había historias reales: médicos agotados, familias despidiéndose por videollamada, profesionales aislándose de sus hijos y colegas que murieron mientras cuidaban pacientes.
El libro también funciona como homenaje a los médicos tucumanos fallecidos durante la emergencia sanitaria. El autor recuerda especialmente el tributo realizado por el Colegio Médico, donde se plantó un árbol por cada profesional muerto. “Me pareció una metáfora poderosa: raíces, memoria y continuidad”, señala.
La despedida de sus hijas antes de la internación
Entre los pasajes más impactantes aparece la despedida de sus hijas antes de quedar internado definitivamente. “Las miré sabiendo que existía la posibilidad real de no volver”, relata.
A lo largo de la obra, el médico reconstruye las noches en terapia intensiva, las alarmas de los monitores, el oxígeno de alto flujo y la sensación de perder el control aun comprendiendo perfectamente la gravedad del cuadro clínico.
Secuelas invisibles en los equipos de salud
Pero el relato no queda atrapado solo en el dolor. Aguinaga también destaca la solidaridad, el trabajo colectivo y la capacidad humana de sostenerse incluso en escenarios extremos. Además, reflexiona sobre las secuelas invisibles que dejó la pandemia en los equipos de salud: burnout, agotamiento emocional, estrés postraumático y fatiga moral.
“Durante mucho tiempo se asumió que el médico debía soportarlo todo. La pandemia demostró que nadie atraviesa algo así sin consecuencias”, afirma.
“Del otro lado del respirador” no solo reconstruye una experiencia médica extrema, sino que invita a pensar sobre la vulnerabilidad humana y el valor de cosas cotidianas que muchas veces pasan inadvertidas. “Después de haber estado cerca de perder la vida, entendí que respirar, cuidar y recordar son privilegios profundamente humanos”, concluye el autor.
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