Entraron a mirar y terminaron gastando fortunas: el secreto detrás del furor por los bazares chinos
¿Cuánto gastan realmente los argentinos cuando entran a un bazar chino? Una recorrida revela cifras que sorprenden y el peligro de los 'gastos hormiga'.
Entraron a mirar y terminaron gastando fortunas: el secreto detrás del furor por los bazares chinos
Lo que empezó como una simple escapada para "chusmear" se convirtió en un fenómeno de consumo que vacía billeteras. En los bazares chinos nadie gasta lo que planea, y los números lo confirman.
Con precios que parecen tentadores y una oferta que abarca desde lapiceras hasta electrodomésticos, estos locales, conocidos como "bolucompras", atraen a multitudes. Una recorrida de TN reveló que casi ningún cliente llega con la intención de hacer una compra grande, pero la mayoría termina llenando el canasto.
¿Cuánto se gastan los argentinos en una visita?
Una mujer que paseaba con una amiga confesó: "Uno entra a chusmear un poquito, pero después te querés llevar todo". Llevaban $50.000 para la salida. Dos jóvenes que buscaban insumos para manicura admitieron que una compra habitual ronda entre $20.000 y $30.000, aunque recordaron una visita con la abuela en la que gastaron $180.000 en papelería, maquillaje, paraguas, stickers y ramen.
Otra clienta que fue por un masajeador portátil terminó agregando una agenda y pinceles de maquillaje; calculaba un gasto de $60.000 a $70.000. Una familia de Olivos reconoció que el paseo es parte de la experiencia: mientras la hija elegía productos, el padre bromeó: "Ella ya debe tener el canasto lleno".
En las cajas, una joven mostró orgullosa una compra de $53.000 en pulseras, resaltadores y mascarillas. Otra clienta resumió: "Con $15.000 acá te llevás bastante. En otros lugares comprás una o dos cosas".
Un empleado del local estimó que el gasto promedio ronda los $100.000, pero no son raras las compras de $600.000 o $700.000. "Se llevaban un poco de todo: bazar, baño, decoración, ropa y regalos", contó.
El lado oculto: los "gastos hormiga"
Detrás de este comportamiento están los llamados gastos hormiga, compras pequeñas que pasan inadvertidas en el presupuesto mensual. María Soledad Iturbe, consultora de ICG Group, explicó: "Los gastos hormiga obedecen a las emociones del momento. No son gastos conscientes. Ves algo lindo y, si lo podés pagar, lo comprás. Es el placer inmediato".
La especialista advierte que el verdadero impacto aparece al anualizarlos: una persona que destina $500.000 por mes a comer afuera gasta $6 millones al año, suficiente para unas vacaciones. Una compra diaria en el bazar de $120.000 por mes suma más de $1.4 millones anuales.
Sin embargo, Iturbe aclara que no se trata de eliminarlos por completo: "Si ese gasto realmente forma parte de tu satisfacción, no hay problema. Pero si lo hacés por costumbre, quizás convenga transformarlo en ahorro". Y concluye: "La base del ahorro es el hábito".



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