Enterró a su mamá en el jardín y dijo que se fue de viaje: la historia detrás del macabro crimen en Castelar
¿Qué llevó a un hijo a matar a su madre y enterrarla en el jardín? La escalofriante confesión que destapó todo.
Un joven de 24 años confesó haber asesinado a su madre, una reconocida abogada de 54 años, y la enterró en el patio trasero de su casa en Castelar. La noticia conmocionó al barrio cuando la policía desenterró el cuerpo tras una confesión inesperada.
Graciela Martínez, la víctima, era una abogada muy respetada en la zona oeste del Gran Buenos Aires. Entre 2001 y 2003 trabajó en el Concejo Deliberante de Morón y seguía activa en su profesión, participando incluso en congresos internacionales de derecho. Vivía sola en la casa de la calle Arrecifes al 1200, en Castelar, pero su vida giraba en torno a su hijo, Carlos Ignacio Costa Martínez, el mismo que ahora está acusado de matarla.
Los vecinos describieron a Graciela como una madre abnegada. “La mujer se desvivía por su hijo“, coincidieron varios en diálogo con los medios. Contaron que, aunque ella vivía sola, el joven la visitaba seguido y ella siempre le preparaba la comida. “Nos contaba que la debilidad de él eran los panqueques“, recordaron.
¿Un doble ataque familiar?
El horror comenzó a destaparse cuando Costa Martínez ya estaba detenido, pero no por el crimen de su madre. El martes 23 de junio, el joven fue a la empresa metalúrgica de su padre, en Villa Lugano, y tras una discusión lo apuñaló con una navaja retráctil. Luego escapó en una Ford EcoSport, pero la Policía de la Ciudad lo interceptó en la Avenida General Paz. El padre sobrevivió milagrosamente y quedó internado en el Hospital Santojanni.
Sin embargo, para entonces Graciela ya llevaba varios días muerta. Según la investigación, el joven la habría asesinado el viernes 19 de junio tras una violenta discusión en la casa de Castelar. Para ocultar el crimen, envolvió el cuerpo en bolsas plásticas de consorcio y lo enterró en el fondo del jardín. Durante los días siguientes, cuando vecinos o conocidos preguntaban por ella, él respondía con total naturalidad: “Se fue de viaje“.
El cambio físico y la confesión final
En el barrio, el asombro también pasa por el cambio físico del sospechoso. Quienes lo recordaban de la adolescencia guardaban la imagen de un chico delgado y aniñado. Ahora, tras su detención, aparece con barba candado, pelo corto ensortijado y una contextura mucho más robusta.
La verdad se destapó de la manera menos pensada. Estando detenido por la tentativa de homicidio de su padre, Costa Martínez recibió la visita de su mejor amigo. Allí, quebrado, le confesó que también había matado a su madre y le dijo exactamente dónde había escondido el cadáver. Conmocionado, el amigo se presentó ante las autoridades de inmediato, lo que disparó un operativo de urgencia en la provincia de Buenos Aires.
Con orden del Juzgado de Garantías N°5 de Morón, la Policía bonaerense allanó la propiedad de la calle Arrecifes y desenterró el cuerpo de la abogada en el patio trasero. La causa, a cargo del fiscal Javier María Ghessi de la UFI N°1 de Morón, quedó caratulada como homicidio calificado por el vínculo, un delito que contempla prisión perpetua.
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